Opinión

 A Roberto Salcedo

<P> A Roberto Salcedo</P>

Distinguido alcalde del Distrito Nacional: felicitarlo por encabezar la semana pasada, junto a personalidades de la vida nacional, una marcha de protesta a la violencia contra las mujeres y por decir a los hombres que abandonen la creencia de que somos objetos de su propiedad. A usted, figura pública relevante, le oye y sigue mucha gente.

Como dijo usted en la manifestación, las mujeres nos estamos tratando de emancipar no solo siendo madres, también preparándonos en las universidades, capacitándonos y trabajando en el aparato productivo nacional.

La marcha solo de hombres impactó: engalanados de rosado compartiendo valientemente un color indefinido y dudoso que nos identifica -no de manera inocente- por una cultura que reservó el azul, color de fuerza e inmensidad, para los varones, un mito que por cierto, a desmontar.

Las dominicanas del Distrito Nacional y de todo el país, agradecemos el gesto y después de más de 10 años en la alcaldía más importante del país, esperamos como continuación a esta marcha una serie de acciones que, de seguro ya se estarán implementando desde su Alcaldía como políticas públicas para la prevención de la violencia machista.

Sobre todo, pensando que la ejecución de las políticas públicas solo es posible si se cuenta con los recursos presupuestarios necesarios, tenemos la seguridad de que, el 4% del presupuesto de esa Alcaldía, como lo señala el artículo 21 de la ley 176-07, estará siendo dedicado a la aplicación de programas de género, salud y educación, una de las nueve líneas presupuestarias municipales que más se ha regateado hasta ahora en todo el país, sin excepción.

Que el límite del veinticinco por ciento (25%) para gastos de personal fijo o bajo contrato temporal, señalado en el mismo artículo mencionado, se esté respetando y de ninguna manera, tomándose del dinero correspondiente al 4% para nóminas y nominillas donde se inscriben hombres y mujeres adláteres.

Que el mismo presupuesto municipal, señalado como participativo en el artículo 237 de la ley mencionada, y garantizando la participación de la comunidad y los diferentes sectores de desarrollo local, identifique las demandas de las mujeres, sus necesidades y prioridades y que en general, haya una línea presupuestaria para prevenir la violencia contra la mujer. Además, imaginamos que esa Alcaldía estará planificando la Casa de Acogida o Refugio a establecer en el Distrito Nacional.

Finalmente, esperamos que Ud. esté aplicando una Auditoría Municipal de Género para transversalizar la perspectiva de género en los hombres y mujeres que planifican, ejecutan y evalúan los trabajos municipales.

¡Entonces sí valdrá la pena la marcha rosada!

El Nacional

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