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Abinader y Haití

Abinader y Haití

Recientemente, el presidente Luis Abinader, al delinear un tramo de su política exterior, trazó la raya de Pizarro, con respecto a Haití, dejando claramente establecido un criterio de soberanía, cuando subrayó que los haitianos ilegales deben estar en su país y los dominicanos en nuestro suelo, aunque exista una actitud de seguir fortaleciendo los instrumentos de una buena vecindad, y fomentar el desarrollo integral de la frontera.

Y reconoció que el país se ha convertido en un paritorio haitiano, que está afectamente directamente el presupuesto del gobierno dominicano, debido la ingobernabilidad existente allí, a consecuencia de la crisis económica y social que afecta a una de las naciones más pobres de América, y quizás del mundo, pues en la parte occidental de la isla lo que existe es un conglomerado de personas sin rumbo y sin planes de cambiar, con actitudes viscerales en contra de los dominicanos.

En las últimas décadas ningún jefe de Estado dominicano se ha referido al gran peligro que representa la inmigración ilegal haitiana, y planteado la necesidad que los habitantes del vecino país deben venir en forma legal y los que tienen contratos de trabajo deben regresar a su territorio cuando termine su jornada laboral. Más claro de ahí ni el agua.

La mayoría de los nacionalistas criollos han recibido con regocijo esa posición de Abinader, aunque algunos han expresado sus reservas sobre su aplicación estricta, interpretando que se trata de eufemismos para calmar los ánimos muy exacerbados de los defensores de la Patria, quienes entienden que se trata de un simple anuncio, sin esperanzas de su real aplicación, pues entienden que la falencias de Haití son ancestrales.

Quien escribe este espacio, espera que no se trate de simples enunciados, sino que comience su ejecución fortaleciendo a la Dirección de Migración, cuyo director el abogado Enrique García, conoce muy bien sus responsabilidades, y públicamente ha solicitado cien autobuses para repatriar haitianos todos los días, pero no tiene recursos para esa tarea porque recibió guaguas en malas condiciones y un presupuesto muy disminuido.

Firmemente creemos, que Abinader tiene la oportunidad de casarse con la gloria si cumple con esta sentencia anunciada por el primer mandatario, cuando expresó: “voy a trabajar para los dominicanos y no para resolver los problemas de los haitianos que residen en forma ilegal en el territorio nacional».

Por: Hugo A. Ysalguez

dr.hugoysalguez@hotmail.co

El Nacional

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