Susi Pola susipola@gmail.com
Este mes de abril en casa, para cumplir una cuarentena que evite que contagiemos y nos contagien, es el Mes de la Prevención del Abuso Infantil, desde el 11 de marzo de 1998, cuando fue declarado por decreto del gobierno de turno.
El país tiene un marco de protección a los niños, niñas y adolescentes, NNA, siendo signatario de la Convención sobre los Derechos del Niño (y la Niña), desde 1989, cuyo artículo 19, establece la obligación del Estado de proteger a los niños y niñas de todas las formas de malos tratos perpetrados por padres, madres o cualquiera otra persona responsable de su cuidado, y los conmina a establecer medidas preventivas y de tratamiento al respecto.
Al igual que con la Violencia contra las mujeres en el ámbito doméstico, el riesgo de sufrir maltrato, se aumenta en los niños y las niñas con la cuarentena y muchas veces, mujeres y niñas obligadas a mantenerse “encerradas con el enemigo”, terminan con graves lesiones físicas y emocionales, y también muertas.
Estudios realizados y ampliamente divulgados, dicen que más del 62% de la niñez dominicana, es víctima de métodos de disciplina basados en la violencia, por padres, madres, tíos, tías, y demás familiares., y hasta los vecinos y vecinas.
Y como dijera en alguna oportunidad, la especialista en temas de NNA, Raydiris Cruz, “el castigo corporal y emocional pone el riesgo la vida, la integridad física, así como el adecuado desarrollo afectivo-cognitivo de niños y niñas. Además, generalmente el castigo corporal es conexo y aumenta la vulnerabilidad frente a otros tipos de violencia, tales como abuso sexual, explotación sexual comercial, incesto, trabajo infantil, situación de calle y bullying”.
Con mayor razón para cuidar en este tiempo de cuarentena a niños y niñas, desde la comunidad, por las autoridades locales y responsables nacionales.
Es tiempo de pensar, además de las necesidades de alimentos, medicinas, etc., el ejercicio comunitario de visitas debidamente realizadas, de acuerdo a los protocolos para el COVI-19, como una emergencia en las medidas que se están tomando contra esta violencia.
Esta pandemia del coronavirus no solo se consolida en graves síntomas, también constituye un peligro confirmado para las personas que la cultura hace más vulnerables, las mujeres en cualquier etapa de su vida, niñas, jóvenes, adultas, mayores.
Perola vulnerabilidad de la niñez, determinada por ese contexto de violencia estructural, la legitimación cultural de la violencia intrafamiliar, y la percepción de los niños y niñas como no sujetos de derechos, está protegida en la cuarentena. ¡Hay que vigilar!

