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Abstención podría favorecer reelección

Abstención  podría favorecer reelección

UBI RIVAS

 

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, intenta reelegirse en los comicios de hoy, luego de un primer intento el 25 de mayo último, donde obtuvo el 25.68 % contra su más recio contendor, Oscar Andrés Zuluaga que recaudó el 29.25 %, con más de un 60% de abstención.

Las puntuaciones de Zuluaga y la alta tasa de abstención, son referencias que han debido obligatoriamente al presidente Santos a reflexionar en relación a su estrategia electoral, fundamentada en un acuerdo con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y finiquitar un expediente de violencia de medio siglo de horrores en la sociedad colombiana.

Las negociaciones entre el presidente Santos y las FARC se desenvuelven desde el 18 de noviembre del 2012 en La Habana, Cuba, con la intermediación del presidente Raúl Castro, anfitrión del evento, además de Noruega, Chile y Venezuela.

Los ejes de las tratativas para lograr la paz anhelada por todos los colombianos son cinco, finiquitar el peaje de las FARC con los narcotraficantes, desarme general, reparación de daños a victimas, participación en la vida política constitucional y mecanismo para sellar la paz definitiva.

El Centro de la Memoria Nacional de Colombia realizó un arqueo del prontuario de violencia de las FARC, identificando que incurrieron desde 1958 al 2012, en desplazar a 5,712,506 colombianos, 25,007 desaparecidos, 16,390 asesinatos selectivos, 1,982 masacres, 27,023 secuestros, 11,754 violaciones sexuales y 6,421 reclutamiento a niños para incorporarlos a las guerrillas, y por ese catálogo de horrores, es lógico que alguien tiene que responder y de ninguna manera pretender la impunidad como requisito para sellar la paz.

El 25 de junio del 2013, el juzgado de Villavicencio, en el Departamento del Meta, uno de los escenarios de mayor violencia de las FARC, condenó a 40 años de prisión a Rodrigo Londoño, alias Timoshencko Jiménez, supremo comandante de las FARC, por la muerte de cuatro personas y 30 heridos en 2003. El Meta, Nariño. Cauca y Putumayo son los escenarios más violentos escenificados por las FARC en medio siglo de guerra contra sus paisanos.

El presidente Santos ha centrado su campaña electoral en lograr un acuerdo de paz con las FARC, y en la primera ronda electoral no consiguió exhibir a sus paisanos ese propósito, y si en verdad las FARC aspiran actuar en el escenario constitucional establecido, volcarán sus recursos políticos para que el presidente santos logre reelegirse.

Esto así porque si el candidato Oscar Iván Zuluaga logra imponerse en el certamen cívico de hoy, es conocido que su promotor, el ex presidente Alvaro Uribe (2002-10), es partidario abierto de la guerra de exterminio a las FARC que demostró en su doble administración constitucional, donde el presidente Santos fue su durísimo ministro del Interior, acosando sin tregua a las FARC,

Además de su demostrada vocación para promover la paz a sus paisanos, el presidente Santos exhibe una economía bonancible que en 2012 reportó un 4% del PIB, 4.5% en 2013 y en 2014 un proyección de un 4.7%, la tercera en crecimiento de América Latina luego de Brasil y México.

“Que otros se feliciten por la guerra. Yo, Juan Manuel Santos, con la esperanza de 47 millones de colombianos en mi corazón, me la juego por la paz”, exclamó en un vozarrón que repercutió como un eco en el espinazo andino en toda Colombia, el 20-07-l3.

El ex presidente Ernesto Samper, quien no logró la paz con las FARC, declaró el 0l.07-l3 que la integración de las FARC a la vida civil sería una derrota democrática, y eso no parece ser la visión de la mayoría de sus paisanos.

LA paz es imperiosa sellarla, aunque no a cualquier precio, ni sin una cuota de responsabilidad de las FARC para resarcir tanto daño a tantos colombianos en tanto tiempo, y el presidente Santos está centrado de lleno en esa meta de gran trascendencia para su gran nación, para la democracia y para su gloria política como presumible Nobel de la Paz 20l4., y sus paisanos sabrán sopesar sus esfuerzos en esa dirección altruista, hoy.

El Nacional

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