El gobierno dominicano dispuso un alza de un 11% en la tarifa del servicio eléctrico, a partir del presente mes de diciembre, alegando aumento en la tasa de cambio y en los precios del petróleo.
Con el alza en el costo de la energía eléctrica, el gobierno evita incrementar el subsidio estatal, el cual, según sus estadísticas, supera los 700 millones de dólares al año. Prefiere transferir la subida del dólar y los carburantes al consumidor, el cual viene pagando un servicio, desde hace décadas, deficiente y costoso.
Es verdad que el Estado dominicano, desde hace muchos años, subsidia el servicio energético, pero ese es su deber, tratándose de un aspecto de primer orden y de carácter estratégico para el aparato productivo nacional. Lo extraño constituye su deficiencia histórica, a tal punto que se observa de normal los denominados apagones, varias veces al dia, y algunos inclusive aplauden al volver la luz.
Con ese conformismo ni este ni ningún gobierno resolvería el problema eléctrico. Se requiere mayores niveles de conciencia de la población en torno a la obligatoriedad de Estado en ofertar un servicio eléctrico estable y con tarifas acordes a los demás países del mundo,
La población dominicana no debía de asumir esa nueva alza del 11%, lo aconsejable es la protesta, para llevar a las autoridades a devolver a los contribuyentes lo que le corresponde. El gobierno no puede disponer caprichosamente del dinero del erario para hacer lo que le venga en gana, mientras los servicios públicos, incluyendo el energético, resultan miserables.
Y ahora se aprovecha la fiesta de navidad, cuando la mayoría celebra con comelona y bebentina, para aumentar la luz. Se trata de un abuso, que debía de ser rechazado por todos.

