La versión de que fueron individuos civiles los que dispararon contra dos periodistas heridos de bala durante graves incidentes el martes en Bonao, donde también un joven fue muerto de un balazo en el pecho, es motivo de consternación ciudadana ante la posibilidad de que se trate de un acto criminal premeditado con la intención de atribuirlo a la Policía.
El reportero Reinaldo Sánchez, herido de bala junto a su colega Arquímedes Luna, relató que fue agredido por un manifestante que le disparó al notar que portaba una cámara de televisión.
Noticiarios de televisión divulgaron ayer escenas de individuos con rostros cubiertos mientras incendiaban neumáticos, lanzaban piedras y destruían propiedades públicas y privadas, en jornadas de terror incompatibles con una sociedad que alienta y fomenta la disensión pacífica.
Lo que ha debido ser un paro cívico en reclamo de agua y luz para Bonao degeneró en graves desórdenes con saldo de un joven muerto de un balazo en el pecho y numerosos heridos de piedra y bala, incluidos los dos periodistas.
La población ha reaccionado con indignación y repudio ante excesos que normalmente se atribuyen a contingentes policiales como las acciones que causaron la muerte de un obrero y un menor en el barrio Capotillo.
Esta vez se afirma que individuos armados y enmascarados dispararon contra periodistas al percatarse de que los reporteros portaban cámaras de vídeo, acción criminal que debe provocar también la repulsa ciudadana.
Es por eso que se reclama que las autoridades movilicen cielo y tierra para identificar, apresar y someter a los tribunales a quienes causaron la muerte del joven Manuel Hernández e hirieron a dos periodistas que cubrían los incidentes en Bonao.
Se resalta que reporteros heridos de bala realizaban su trabajo en la zona donde pernoctaba el contingente policial que contenía a manifestantes, por lo que se descarta que los disparos fueran hechos por alguno de los agentes.
Por las evidencias señaladas, esta vez, los agresores vestían de civil.

