Con las ponderaciones que ha recibido puede anticiparse como un hecho que el sí se impondrá en el plebiscito sobre los acuerdos de paz que firmó el gobierno de Juan Manuel Santos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Tras los acuerdos, de los cuales el segundo se firmará el 26 de este mes en Bogotá, el horizonte no puede estar más despejado.
Tras 52 años de guerra por primera vez los colombianos asumen que vivirán sin la incertidumbre y las consecuencias de la guerra. Pero la gran interrogante que todavía cunde gira en torno a que las partes y todos los sectores asuman la observación rigurosa de los acuerdos.
Por lo menos en principio hay que dar por descontado el recelo sobre el proceso de integración, partiendo de que no todos los guerrilleros ni la población simpatizan con el armisticio. Tal vez haya que esperar mucho tiempo para que el proceso cuaje. Y para garantizarlo el Gobierno tendrá que emplearse a fondo y no conformarse solo con los elogios.

