Con una partida sin regreso, se marchó bajo las frondas misteriosas el año 2009, dejando tras sus huellas multicolores, tristezas, lágrimas, clamores y ansias insatisfechas, fruto de su reinado.
Fue un año escabroso pero no todo fue agonía, alcanzándose metas y objetivos dentro del ambiente sociológico y estatal, como el mantenimiento de la Paz y el Orden, fruto de la misión desplegada por la Jefatura de la Policial Nacional, comprensión de sectores, ciudadanos y la fe de nuestro pueblo, con sus naturales excepciones.
Sin embargo, muchos se alejaron del sentimiento nacionalista integral, abocándose al materialismo, avaricia, sed y hambre de fortunas, la falsía presumida vanagloria, ingratitudes y carencia de valores.
Ausencia de solidaridad, desintegración familiar, las herramientas necesarias para pulir la personalidad, el honor, la virtud, honestidad, aislándose del futuro, sin reflexionar antes de actuar, tarea ligada profundamente a la introspección humana.
El 2009 deja huellas inmarcesibles que la sociedad se ha encargado de crear ese mecanismo odioso de discriminación junto a los gobiernos, al disponer que sea el género y no la capacidad quien determine el derecho a ocupar lugares preponderantes, en una injusta acción ligadas al tren del Estado, sustentando una resistencia constante para que esa oprobiosa tradición sea modificada, sin pérdida de tiempo.
Debemos iniciar el 2010 con el optimismo que refuerza la perseverancia, porque ser optimista como decía Séneca: Vale la pena emplear bien una vida tan corta, aptos para las contingencias de la misma.
Pensamos que cierta mejoría de la economía en los primeros meses del presente año, que en el pasado no alcanzó a los desdichados, debe conducir al gobierno del presidente Fernández a planes tendentes a la creación de empleos y oportunidades, así como la reducción del Dragón Itebis.
Rebaja del costo de la vida, aumento de sueldos, regularizar precios de carburantes, medicinas, salud , educación y alimentación.
Debemos iniciar el año con una revisión de conducta a todos los niveles, pensando en recobrar actitudes cívicas y pulcritud; ser perseverantes, que es firmeza.
Hace falta la rectificación del accionar en valores, el trabajo digno, la honradez, el amor, entereza moral, sinceridad, gratitud, lealtad, esperanza, solidaridad, criterios firmes y saber esperar, que son pilares en el concierto social, nacional y mundial.
Enarbolar siempre la filosofía de la versad, asimilando los golpes bajos traicioneros y las frases de Ernesto Hemingway al decir:La humildad de los hipócritas, es la más grande y el mas altanero de los orgullos.
Luchar contra la corruptela, el crimen, la violencia, la impunidad, la miseria, los privilegios, porque mañana será tarde.
¡Adiós 2009, ya nunca volveré a verte!
¡Bienvenido, año 2010. Amén!

