SAN JUAN DE LA MAGUANA. Miles de estudiantes de las escuelas y liceos públicos de este municipio no recibieron una hora de docencia ayer jueves ni hoy viernes, porque los maestros optaron por realizar asambleas, caminatas y piquetes a la Regional de Educación 02-San Juan.
Cuando miles de niños y adolescentes llegaron ayer a sus respectivos centros educativos, se encontraron con que no hay docencia por disposición de los dirigentes de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP).
Para coordinar lo que se puede llamar como anarquía y conspiración en contra los hijos de los más pobres, se encuentra en esta ciudad la licenciada Primitiva Medina, vicepresidente de la ADP, quien junto a los demás dirigentes del comité ejecutivo goza del privilegio cobrar su salario completo sin dar un golpe.
Durante el presente mes, en este municipio, Las Matas de Farfán, El Cercado, Hondo Valle, Comendador y El Llano, no se ha impartido un 50% de las horas que exige el Ministerio de Educación, situación que se reflejara en la calidad de la educación para miles de estudiantes de escasos recursos económicos.
Diversos sectores de las provincias de San Juan y Elias Piña advierten al Gobierno que si no toma medidas fuertes para al menos reducir las tantas paralizaciones de la docencia, no solo aquí, sino en todo el país, el futuro de millones de estudiantes es incierto.
Como los dirigentes del gremio que agrupa a los maestros deben tener en carpeta temas que les permita justificar lo injustificable, ahora están responsabilizando al ministro de Educación, arquitecto Andrés Navarro, “de lo que le pueda suceder a los profesores que fueron nombrados recientemente y enviados a impartir docencia en Las Matas de Farfán, Comendador y Hondo Valle”.
En cambio, previo a su designación, esos nuevos profesores se reunieron en este municipio con Navarro, reclamando nombramiento, y el funcionario les aclaró que solo había plazas en los municipios antes citados, aceptando ser nombrados, pero ahora la ADP se opone.
Muchos padres y madres de estudiantes de centros públicos cuyos ingresos no les alcanza para inscribirlos en colegios privados, se preguntan por qué los gobiernos han permitido sucumbir, dejarse tumbar el pulso de un sindicado en un área que es la espina dorsal del desarrollo de los pueblos.

