Ginebra. EFE. Estados Unidos prohibió el amianto en 1989 y la Unión Europea lo hizo diez años después por la constatación de que la exposición a este material, muy utilizado en la construcción, provoca un cáncer con una elevada mortalidad. Pero los países pobres y en vías de desarrollo lo siguen utilizando en la construcción y el transporte, con escaso control, lo que causará un incremento de las muertes en las décadas venideras, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). La OMS publicó hoy un informe en su boletín mensual en el que se destaca que las muertes relacionadas con el amianto han comenzado a reducirse en los países ricos.
