POR TEOFILO BONILLA
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El séptimo aniversario de la muerte del presidente Joaquín Balaguer, no fue óbice para que la división entre los dirigentes del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) aflorara hasta en la Iglesia la Paz, donde se celebró una misa para recordar su partida.
Los dirigentes del partido colorao se sentaron en filas diferentes, y los más conocidos dirigentes del partido que fundó el extinto mandatario, optaron por sentarse por separado. Lo que mostraron unidad, fue durante la ofrenda floral depositada por la Fundación Joaquín Balaguer, que preside Rafael Bello Andino, en el mausoleo del fallecido gobernante en el cementerio Cristo Redentor.
Durante la homilía, monseñor Francisco José Arnáiz exhortó a los reformistas a que si ustedes no pueden ser buenas personas con los demás, es mejor que abandonen ese rebaño.
El presidente Balaguer falleció el 14 de julio de 2002, luego de varias semanas interno en la Clínica Abreu de la avenida Independencia. Al momento de su fallecimiento, la Asamblea Revisora conocía la modificación de la Constitución de la República.
Arnaiz pidió a los reformistas imitar las bondades de Balaguer, de quien dijo ejerció el poder para servir a los demás, no se lucró de los recursos del Estado y no tuvo apetencias personales.
El político debe despojarse de la envidia, del egoísmo, la avaricia, de los intereses, imitar el legado de Balaguer quien el poder lo puso al servicio de los demás, de la patria, sostuvo.
Destacó que el presidente Balaguer no fue excluyente, tuvo grandes virtudes, amó a sus padres, hermanos y sus familias, escuchaba a los demás, no fue rencoroso.
A la misa asistieron en Rafael Bello Andino, Guaroa Liranzo, Víctor Bisonó, Amable Aristy Castro, Alexandra Izquierdo, Manuel Bello, Luis José González Sánchez, Milton Ginebra, y Eddy Alcántara.
También, Ramón Rogelio Genao, Guillermo Caram, el ex general Luis María Pérez Bello, Ramón González Pérez, Rafaela Alburquerque (Lila) y José Osvaldo Leger.
Hector Rodríguez Pimentel instó a los reformistas a concretizar una verdadera unidad, donde predomine la armonía, la justicia, y la dignidad.

