¿Qué Pasa?

Agente Internacional

Agente Internacional

Dada la crisis financiera mundial en la que aún nos encontramos, el tema es innegablemente interesante: los negocios sucios de un poderoso banco internacional que incluyen lavado de dinero, financiación del terrorismo, tráfico de armas y el patrocinio de golpes de estado forman parte de la coctelera. ¿No parece todo esto más bien la agenda de algún gobierno dictatorial?  Sin embargo, la realización de la película no va de la mano con su abundante argumento, y apenas sobrepasa lo decente. En general el film no sorprende ni deleita con genuina vocación. La historia se centra en el IBBC de Luxemburgo, un banco ficticio por supuesto, sobre el que se sospechan conexiones con el crimen organizado y el tráfico de armas. Louis Salinger (Clive Owen), un agente de la Interpol, y Eleanor Whitman (Naomi Watts), fiscal de New York, son los únicos dos seres que intentaran poner al descubierto todo el tinglado. Antes, naturalmente, tendrán que vencer innumerables obstáculos, y pasarle por encima a unos cuantos cadáveres.

Si el director Tom Tykwer y los productores se hubiesen preocupados por hurgar un poquito en los postulados que rimbombante e irresponsablemente enarbola la película, con aquello de que ‘quien controla el dinero, controla tu vida’; habríamos estado entonces ante una producción con una trascendencia y contundencia  fuera de todo duda.Por que lo cierto es que, no obstante que todo esto es ficción no deja de haber aquí, de todos modos, algo de certeza, por cuanto las siglas IBBC guardan una inocultable relación con el desaparecido Banco de Crédito y Comercio Internacional (BCCI), con sede en Luxemburgo, que fue acusado de lavado de dinero a principios de los 90.

Pero aquí lo que interesa es otra cosa. Lo que se busca el thriller y la acción pura ‘a la americana’. Por fortuna, aunque lo que predomina son las conspiraciones, asesinatos y traiciones, el director alemán Tykwer, quien se diera a conocer internacionalmente hace unos 11 años con la elogiada ‘Corre, Lola Corre”, se guarda algo de sí, y no tira todo por la borda.

Ahora bien, algo si hay que dejar claro, esta historia a nadie convence y a nadie interesa. La película está resuelta con soltura y eficiencia, pero eso es todo. Ni Owen ni mucho menos Watts consiguen sacar la cara por un film, que sólo vale por lo que vale la secuencia del tiroteo en el museo Guggenheim de New York, que dura unos 19 minutos. Elegante, pero falta consistencia en el ritmo, y el suspenso carece igualmente de nivel.

El Nacional

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