El Ministerio de Salud Pública ha revelado que al menos 87 casos de contagio de cólera detectados en territorio nacional han sido causados por uso o consumo de agua contaminada de ríos, cañadas y acueductos.
Alarma saber que el 60 por ciento de 146 episodios de cólera fichados por la Dirección de Epidemiología han sido producidos al ingerir o bañarse con agua infectada por la bacteria que causa esa enfermedad.
Salud Pública ha prohibido bañarse o consumir agua de numerosos ríos, norias y regolas contaminados con excretas de personas enfermas de cólera, pero resulta preocupante que la epidemia se propague a través de aguas servidas por acueductos regulares.
Resulta muy elevada la proporción de 87 casos de cólera por uso o consumo de agua, de un total de 146 pacientes infectados, lo que coloca al vital líquido como la principal fuente de contagio.
En la mayoría de las zonas rurales, las aguas residuales van a parar a ríos, arroyos y cañadas, sin ningún tipo de tratamiento previo, por lo que es previsible que más casos de cólera se detecten por contacto con esas fuentes contaminadas.
Ante un cuadro de extremo riesgo sanitario se requiere de una amplia campaña mediática para exhortar a la población a hervir o clorificar el agua para consumo, uso doméstico o aseo.
Es claro que operadores de acueductos han actuado con imperdonable negligencia al servir a miles de usuarios agua contaminada por la bacteria del cólera.
Se requiere una mayor dosis de conciencia y de extrema vigilancia para evitar o impedir el baño en afluentes cuyas aguas han sido infectadas por el cólera.
Hoy como nunca autoridades y población han de mancomunar esfuerzo de prevención para detener la expansión de una epidemia que ha causado más de tres mil muertos en el vecino Haití.
Constituye motivo de preocupación colectiva el angustiante dato de que el 60 por ciento de los casos de cólera ha sido por uso o consumo de agua contaminada. Hay que hervir o clorificar el agua de consumo o de baño.

