Opinión

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¿Quién dispondrá y controlará  los fondos?

La reunión de Canada determinó, como era de esperar, que el país sea el centro de acopio y distribución de los fondos que dispondrán las naciones del mundo para la recuperación de Puerto Príncipe y de todo Haití.

 Ahora, bien.

 ¿Quién distribuirá y controlará esos fondos?  Determinado por organizaciones internacionales el lugar que ocupa el gobierno del Estado en las encuestas de corrupción, la recepción y disposición de esos fondos no podrán estar a cargo de esos funcionarios.

 Habrá, es de suponer, una comisión de especialistas y técnicos de Francia, Canada, Estados Unidos, Inglaterra y otros países, como de organismos internacionales, que se ocupará de esa tarea.

 Con la colaboración, por supuesto, de especialistas dominicanos que no deberán provenir de las filas del gabinete ni de otros sectores del gobierno.

En esa comisión no deberán estar el secretario de Obras Públicas Víctor Díaz Rúa ni el supervisor de Obras del Estado Félix Bautista ni el director del Indrhi ni el de Inapa ni el de Inespre, todos ocupados en las tareas de sus dependencias y todos implicados, además, en sospechas de corrupción o de inversión dudosa de dinero del erario.

 Los miembros extranjeros de ese grupo de inversión, supervisión y control de la ayuda para la reconstrucción de Haití serán designados por los países de la reunión de Canada y por organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y la Agencia Internacional para el Desarrollo.

 Y los criollos por el gobierno, que deberá en ese caso echar a un lado su chaqueta peledeísta para escoger a especialistas dominicanos capacitados y honestos, que los hay, y muchos, a fin de darles la responsabilidad de compartir con los extranjeros la tarea de estudiar, priorizar e implantar los diferentes planes de la reconstrucción haitiana.

 Una de las principales tareas de esa comisión, no está demás recordarlo, será la labor política y de comunicación de impedir que a las naciones asistentes al encuentro de Canada, con el paso de los próximos meses, se les olvide el deber que han contraído con sus pueblos y con el pueblo haitiano en esta tarea de solidaridad internacional.

 Junto a una labor vigilante y constante y permanente de los medios, tanto extranjeros como nacionales, que deben dar seguimiento a la tragedia del pueblo haitiano y al programa de recuperación que se aplicará en su capital y en todo el territorio.

 Porque se trata de una reconstrucción física, es cierto, por la destrucción que implicó el terremoto del 12 de enero, pero se trata también de una reconstrucción moral e institucional que permita a Haití empezar a ocupar el lugar que le corresponde entre las naciones democráticas en vías de desarrollo del mundo.

El Nacional

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