Opinión

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Emilio Cordero Michel

Mucha gente cree que es mocano pero nació en Santiago. Los Cordero son de “la hidalga” pero los Michel vienen de “la ciudad del viaducto”.

 Se trata sólo de un dominicano que ha cumplido con su deber, desde que se fue al exilio antes del ajusticiamiento del tirano Rafael Trujillo hasta su militancia guerrillera en el Movimiento Revolucionario 14 de Junio. Sobrevivió muy a su pesar al levantamiento de diciembre de 1963. Perdió entonces a amigos cuyas tumbas lleva en el alma con furiosa melancolía.

 Graduado de Derecho, participó en la Universidad Autónoma en el Movimiento Renovador y en la fundación de las escuelas de Economía e Historia y Antropología. Dedicó largos años al magisterio en esas disciplinas y dedica todavía más al estudio y brega con la historia mientras lucha a diario con la salud para cumplir con las funciones de presidente de la Academia de la Historia y editor del boletín “Clío”.  Fue fundador de la nueva investigación de la historia junto a Hugo Tolentino, Roberto Cassá, Franklin Franco.

 El grupo hizo frente a la tendencia historiográfica tradicional que limitaba sus fuentes a los archivos de España y sus colonizadores civiles y militares y que se convertía en una cantilena de fechas de batallas y de nombres de héroes de ficción, de espaldas al estudio simultáneo de los procesos socioeconómicos y políticos del mundo y del continente, y su reflejo en Santo Domingo, y a la realidad que formaba aquí al ser y a la identidad nacionales.

 Cordero Michel es uno de los padres de la nueva historia dominicana, de la historia científica de raíz y disciplina académicas que se antepone a la pésima literatura de historiógrafos sesgados por intereses de clase y por el colonialismo impuesto y obligado como herencia de mentalidad por la clase dominante.

 En cuanto a obra, en largos años que ha debido dividir entre la investigación, las aulas y el cumplimiento de su vocación y deber patrióticos, el historiador tiene publicadas: “Máximo Gómez. A cien años de su fallecimiento”, compilación. 2005; “La revolución dominicana”, inglés y español, 1965; “La revolución haitiana y Santo Domingo”, 1969, y otras cuatro ediciones, y docenas de otros ensayos de investigación en revistas nacionales y extranjeras, en “Clío” y en el boletín del Archivo General de la Nación.

 Su siembra intelectual queda en esas páginas y en la formación de estudiantes mediante decenas de miles de horas de aula en universidades y en otros centros y lugares donde lo reclama su magisterio.

 Emilio Cordero Michel. Sólo uno de esos dominicanos que ha cumplido con su deber en todos los aspectos. Con dignidad, constancia, honor. Y sin esperar que alguien le dé las gracias. Hombre, dominicano e historiador de verdad.

 (El presente no es historiador de sí mismo. Para que los hechos de los últimos sesenta años se conviertan en material de la historia hay que esperar por otros sesenta más. El nombre del historiador puede esperarlos. Con la confianza del deber cumplido).

El Nacional

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