Proyección política del acuerdo
2.- Tanto para el presidente Fernández como para el dirigente Miguel Vargas Maldonado, la firma de su acuerdo congresual del 14 de mayo derivará buenos resultados.
También para el país
Los dominicanos verán reunirse otra vez las elecciones para presidente y vicepresidente, senadores y diputados y síndicos y regidores, con lo que habrá ahorro en la inversión de campañas y mayor tiempo de sosiego para que la sociedad trabaje sin la presión de los altibajos de la política.
Es cierto que vuelve el llamado arrastre pero lo es también que no puede demostrarse que las elecciones separadas, que se realizan desde hace algunos años, fomentaran los liderazgos provinciales y municipales que se propusieron.
En algunos casos fue así pero en la mayoría no. En lo que toca al presidente Fernández, desde ya queda liberado de los compromisos de una posible repostulación en 2012, lo que de entrada le permitiría reformular su equipo de gobierno.
Con la misma gente que gobierna desde 1996, mucha de la cual está inmersa en la corriente de la corrupción y contribuye a proyectar la peor imagen del régimen, el gobernante no puede hacer el gobierno que se entiende quisiera.
Si su aspiración es la de volver a ser candidato en 2016, los tres años que le restan a este cuadrienio tiene que llenarlos de realizaciones y de un propósito que se cumpla de luchar y eliminar la corrupción del mismo Palacio, de los ministerios y en general de los negocios del Estado, civiles y militares.
En lo que toca a su relación con el PLD, Fernández puede abrir las compuertas de las aspiraciones presidenciales, que se espera encabece Danilo Medina, candidato perdedor en las elecciones de 2000.
Pero montados en ese mismo caballo puede marchar también Jaime David Fernández Mirabal, precandidato perdedor hacia el 2000, José Tomás Pérez y alguno que otro que se entienda, como todo político, con las condiciones requeridas.
En sentido general, como gobernante y como jefe de su partido, al presidente Fernández se le despeja bastante el camino con el acuerdo congresual de siete puntos que acaba de firmar con Vargas Maldonado.
Lo más importante es que puede concentrar toda su preocupación y todo su trabajo a la obra de gobierno que no habría podido hacer por tener que dedicar tiempo a la reelección, en el cuadrienio pasado, y por no contar, entonces y ahora, con un equipo de trabajo en iguales medidas capacitado, limpio y coherente.

