POR Juan José Ayuso
buenapila@yahoo.com
monte y culebra
Altagracia Salazar no parece una periodista conectada, esto es, con relaciones básicas en el empresariado y la clase dominante, los gobiernos, la iglesia católica, las fuerzas armadas y la embajada de Estados Unidos que le hayan facilitado un ejercicio tradicional y lucrativo del periodismo.
Se la escucha y se la ve desde muy de madrugada hasta entrada la noche donde según las condiciones de su formación y ética profesionales pueda acordar uno de los varios de su pluriempleo.
Se equivoca cualquiera que piense que está en varios lugares de la radio y la televisión por ambición y para mantener una alta calidad de vida a nivel de burguesía liberal.
En realidad, el pluriempleo multiplicado por tres o cuatro compromisos de trabajo apenas llena el requerimiento de un ingreso, sumadas las diferentes chilatas, que permita hacer frente con dignidad al costo de la vida.
Que aquí, como ella dice y repite sin cansarse, esto es monte y culebra.
La premisa conceptual que encuadra el trabajo periodístico de Altagracia Salazar -crónicas, análisis, comentarios- se resume en el esto es monte y culebra, como brevísimo resumen de la característica nacional.
O sea, la idiosincrasia y la falta de institucionalidad y el ser o no ser especial que hace al dominicano y que hace el dominicano en el día a día de su vida, desde echadías en el campo a banquero, desde Presidente a barredor de ayuntamiento, desde asesino en potencia al volante de una patana o voladora a ama de casa y desde profesional a miembro del sector informal.
Decía Pedro Mir que este no merece el nombre de país / sino de hueco, féretro o sepultura. La periodista, para no perder el tiempo en disquisiciones poéticas de figuras y metáforas, se quedó con su esto es monte y culebra. Que lo resume de manera real y, porqué no, formal y académica.
¿Puede ser monte y culebra el espíritu y el título de un análisis socioantropológico, sociopolítico y económico de la realidad presente del país hilvanada desde Febrero de 1844?
¿Quién dice que no?
¿Quién y con cuáles argumentos se atrevería a desmentir con profundidad, sentido y razón que esto es monte y culebra?
Los dominicanos que la escuchan y la ven por radio y televisión quizá no lo aprecian como una lección de la sociología de la comunicación pero hay mucho de enseñanza en el esto es monte y culebra de Altagracia Salazar. Y más, porque lo dice y lo repite como quien ha llegado a una amarga, triste y dolorosa conclusión.

