Opinión

AL DÍA

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El presidente Fernández destituyó al ingeniero Radhamés Segura como vicepresidente ejecutivo de la Corporación de Empresas Eléctricas Estatales y nombró en su lugar al empresario Celso Marranzini.

 De acuerdo con una denuncia documentada del programa semanal de televisión de la periodista Nuria Piera, en la CDEEE había:

 – designación de más de cuarenta personas familiares del vicepresidente;

– derivación de subcontratos an empresas de Segura de contratos de la CDEEE;

– crecimiento de la nómina de un 52.74% entre agosto de 2004 y febrero 2009.   

 – nómina especial de unas cien personas, con salarios mensuales de más de cien mil pesos, nombradas como “consultores” (tres de las cuales cobra 150 mil dólares).

 Estas acciones involucran tráfico de influencia y malversación de fondos del Estado, todo lo cual cae dentro del acápite corrupción.

 El nuevo vicepresidente ejecutivo de la CDEEE, entre otros graves problemas en la institución, enfrentaría el de establecer responsabilidades de malversación y corrupción “más allá de toda duda razonable”.

 Como contra el antiguo vicepresidente no se ha presentado queja judicial alguna y dada su condición de conmilitón y amigo del Presidente, para atenuar su caída se le puso debajo el colchón de “asesor energético”, sin dudas que con rango de secretario de Estado, que rechazó

 Los comentarios acerca de la designación del licenciado Marranzini van de la confianza y esperanza al temor y la especulación.

 La confianza y la esperanza porque ha sido un empresario de éxito, y una persona de extraordinario valor.

 El temor porque en la primera administración del presidente Fernández ocupó la presidencia del Consejo de Administración de la entonces Corporación de Electricidad y participó en el proceso de privatización cuyos resultados finales tiene el pueblo hoy ante sus ojos, siempre y cuando los apagones permitan verlos.

 Y especulación porque, “en malas” el gobierno con instituciones internacionales como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, y urgido de fondos para empezar a combatir la crisis energética y otras obras, la imagen de un empresario privado en la CDEEE pudiera facilitar la concesión y el desembolso rápido de préstamos.

 (El gobierno prefiere los préstamos del BM y del BID porque un nuevo compromiso con el Fondo Monetario Internacional, de cara al requerimiento de recursos que plantean las elecciones del año que viene, implicaría un control que al gobierno le resultaría imposible eludir).

 Así llega el licenciado Marranzini a la vicepresidencia ejecutiva de la CDEE.

 Creyente él, quizá el mejor deseo sea: “que Dios lo ayude”.

  (Nota: Corrección. Columna 27-8. El periodista y epigramista cubano era Ernesto Montaner, no Alberto).

El Nacional

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