Trujillo, todavía
En días pasados, otro de los comentarios interesados en desacreditar la democracia en ciernes que se vive y en beatificar a Trujillo y sus métodos se ocupaba de hacer una lista de antitrujillistas cuyas vidas fueron salvadas por trujillistas.
Quizá dos o tres de las víctimas de la persecución de la tiranía pudieron ser salvadas del asesinato por parientes o amigos trujilistas. ¿Vale que cuatro parientes o amigos salvaran la vida de otros tantos parientes y amigos para justificar la catarata de asesinatos de la tiranía?
¿Dónde estaban los familiares y amigos trujillistas de Virgilio Martínez Reyna y Altagracia, su esposa embarazada, de los generales Desiderio Arias y Cipriano Bencosme, de los capitanes Aníbal Vallejo y Enrique de Marchena?
¿Dónde estaban los familiares y amigos de los mártires de la expedición por Luperón, en 1949? ¿Dónde los de los expedicionarios del 14 de Junio de 1959?
¿Dónde los familiares y amigos trujillistas de los 43 militantes del Movimiento Popular Dominicano asesinados a fines de 1960? ¿Dónde los de los apresados y asesinados en La Cuarenta, El 9 de la Mella y La Beata, como resultado de la conspiración del 14 de Junio de 1960?
¿Dónde estaban los familiares y amigos trujillistas de Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, asesinadas en noviembre 1960?
Casos como el de Virgilio Díaz Ordóñez fueron contados. Preso su hijo Virgilio Díaz Grullón por su militancia en Acción Democrática en 1947, se negó a negarlo y puso la suya en la balanza para salvar la vida de su hijo.
Más tarde, Díaz Grullón tuvo que ocupar una alta posición en Palacio, cerca del tirano Rafael Trujillo, situación que lo amargó mientras tuvo vida.
La prédica trujillista desde 1961, cada vez más frecuente aunque no pública, forma parte de la tendencia histórica de pensamiento que, patrocinada por la clase dominante y su subsidiaria y subsidiada clase media, cuna de la mayoría de los intelectuales, busca restar importancia a los valores nacionales que, en la lucha por la independencia, la soberanía y la justicia, han construído la historia que está escrita y que tiene a sus héroes y que no podrá ser borrada ni tergiversada ni subvertida ni pervertida.
Las guerras de la Separación en 1844-1856, de la Restauración en 1861-1865 y la de Abril de 1965 son los grandes hitos de la historia y sus mujeres y hombres los héroes sin discusión de la patria.
Los trujillistas y neotrujillistas son una escoria con dinero robado.

