¿Poder y/o impunidad?
Pocos días antes de que lograra otra vez el puesto de secretario general del Partido Revolucionario, Orlando Jorge Mera debió atender una citación de la oficina del fiscal del Distrito AlejandroMoscoso Segarra.
Allí estuvo por dos horas para tratar, se mediosabría después, acerca de un asunto personal.
¿Asunto personal del secretario general de uno de los dos partidos mayoritarios?
Jorge Mera debió su primera elección como secretario general a la conveniencia del expresidente Hipólito Mejía y la segunda a la de Miguel Vargas Maldonado.
Se dijo que el dirigente perredeísta, como los toros de Miura que surten las corridas de toros en España, obedece a la capa.
Y de ahí que los caudillos lo quieran y requieran para un puesto de tanta importancia y cuya ejecutoria es necesario mantener bajo la férula.
Semanas después de la victoria del 27 de setiembre, se comentó que el secretario general del PRD podría buscar la senaduría por Santiago, provincia, quizá, de su nacimiento pero donde no tiene mayores nexos políticos.
La secretaría general del PRD pareció no ser suficiente para Jorge Mera, quien quizá la habría aceptado sólo a cambio de una candidatura a senador.
¿No ofrece la secretaría general suficiente terreno de operación y calidades y condiciones de impunidad?
¿Está revestido un senador de mayor libertad de acción y de mayor impunidad que el secretario general del PRD?
¿Qué es lo que busca Jorge Mera? ¿Mayor poder, mayor impunidad o ambas penas a la vez?
Si se trae al análisis el hecho de que se le citara a una reunión con el fiscal Moscoso Segarra y que esa entrevista se prolongara por dos horas, se colige que su necesidad de poder y de impunidad pudiera ser mucha, por las implicaciones de ese asunto personal que lo llevó a la Fiscalía.
Y que por ello aceptaría la repostulación para la secretaría general, cuando ya había puesto fecha para entregar el puesto, base de la cual partiría para negociar la candidatura a Senador.
¿Cuál es el asunto personal por el que el fiscal requirió de tan larga reunión con el secretario general del PRD?
Después de ese interrogatorio, y más adelante, se ha impuesto la imunidad de que gozan los secretarios generales de los grandes como para que no se hable más del asunto.
Pero parece que el tema pudiera volver a la palestra y de ahí la necesidad de sumar, a la inmunidad, la impunidad. Como las de un senador, consagradas por la ley escrita y no sólo por la ley de la costumbre.
