BPD y perfil de la isla
1.- Imágenes insulares. Cartografía histórica dominicana, publicación del Banco Popular compilada por el historiador José Chez Checo, de 416 páginas y editado en Amigo del Hogar
Fue puesto a circular el día primero con palabras de Manuel Alejandro Grullón, presidente del Banco, y de la historiadora Mu-Kien Sang Ben.
Un aporte completo al estudio de los mapas de la isla desde que fue descubierta por el después almirante de la mar océana, Cristóbal Colón, incluído uno del mismo navegante.
Tiene un prólogo del historiador Frank Moya Pons y un a manera de introducción del compilador.
El Banco Popular convocó a unas cuatrocientas personas a un salón del hotel El Embajador para la puesta en circulación y, al final y junto a un brindis, se entregó un ejemplar a cada asistente.
Los amantes de la historia y de los afanes del conocimiento descubren poco a poco que la disciplina tiene también una gastronomía y una gastrosofía, una antropología y una sociología, una ética, una filosofía.
Y una manera de ser dominicana que se labra a golpe del tiempo que pasa desde el 5 de diciembre de 1492.
Y una cartografía.
Con mayor o menor precisión, y desde aquellos trazos vacilantes y poco diestros del descubridor sobre cualquier tipo de papel para darse y dar cuenta de su hazaña, la historia cartográfica o cartografía histórica recoge otras importantes muestras.
Unos no tan imprecisos como el del primer almirante. Otros mucho menos y unos terceros, como el del cónsul e historiador inglés Robert Schomburk, calificado como el mejor de todos.
Funcionarios de la colonia con alguna capacidad para ello, lo mismo que viajeros y diplomáticos y agentes consulares como el ya citado, investigaron y con la pluma de la memoria trazaron el contorno de la isla a orillas del Caribe y el Atlántico.
Una e indivisible por su naturaleza de tal hasta fines del siglo XVII, cuando los negocios entre España y Francia decidieron establecer una frontera, con el Oeste para la segunda y el Este para la primera.
A través de la cartografía histórica se sigue la huella de ese recuento y se ve cómo el cartógrafo, aparte de mejorar y precisar el aspecto del perfil isleño, agregaba regiones y provincias y establecía las diferentes fronteras hasta que en 1795, por el tratado de Basilea, España cedió a Francia el señorío del Este.
Poco tiempo después, la vida de la isla conoció de la extraordinaria lucha de un pueblo que se estableció y proclamó su independencia en 1804, Haití, que tres años antes y con el general Toussaint Louverture a la cabeza había materializado la soberanía del Oeste sobre el Este, pero a título de Francia, el primero, y de España, el segundo.

