Sina Cabral, patriota
Su fotografía aparece en la página 203 del libro Complot develado Génesis y evolución del movimiento conspirativo-celular 14 de Junio contra el Gobierno Dominicano, descubierto por el SIM en enero de 1960, firmado por el prisionero R. Valera Benítez, 392 páginas, publicado por la tiranía de Rafael Trujillo e impreso en Editora Handicap en ese año.
El pie de foto la identifica de esta manera: Ing. Tomasina Cabral Mejía (a) Sina.
En la gráfica, toda la belleza de esta muchacha ha desparecido de sus facciones. En sus ojos hay una mirada de desprecio y en su boca un gesto de indignación, incontenibles los dos. La imagen es una condena moral y material del régimen que la torturaba mientras la mantenía en la cámara de torturas de La Cuarenta.
Cuarentinueve años después, esa apariencia ha cambiado de manera total. La belleza y la dulzura han sustituído el gesto amargo y adusto de aquel rostro combatiente y combativo que entonces ni después permitió que se la doblegara.
La ingeniera Cabral sabía muy bien lo que hacía cuando empezó a reunirse con compañeras y compañeros del Movimiento Revolucionario 14 de Junio, organizado desde Montecristi y Mao a fines del año anterior e inicios de 1960 por la inspiración de las expediciones del 14 y 20 de Junio de 1959.
Esa fotografía dramática, mucho más que cualesquiera declaraciones que formulara como respuesta de interrogatorios en ese entonces o como comparecencia ante los medios de comunicación después, es un testimonio mucho más vigoroso y firme la decisión de patria o muerte.
Sina resistió, golpeada e insultada como todos sus demás compañeras y compañeros, desnuda en un intento que falló por reducir su voluntad y ese sexo débil del que buscaba abusarse todavía más.
Resistió como la y el que más de todos, y todos resistieron.
Ella y ellas, entre las que estuvieron Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, la doctora Asela Morell, Daisy Altagracia Morales del Valle, Fe María Voleta de Jesús Ortega Guzmán, Dulce María Tejada Gómez.
A mediados de 2009 estuvo en la Academia de la Historia, parte de la conmemoración del 50 aniversario de las expediciones y del 49 del Movimiento Revolucionario 14 de Junio, para leer su testimonio como sobreviviente del último acontecimiento.
Tierna y serena, a flor de piel su condición de patriota, leyó un trabajo que recuerda con memoria de heroísmo agigantado en la medida en que deja al silencio todo reclamo de reconocimiento y gloria.
Allá estuvo, firme como ayer, sólo para rendir homenaje a los héroes con los que compartió conspiración y martirio en las prisiones del tirano, el cumplimiento de cuyos ideales parece estar cada vez más lejos de la realidad de este país envilecido.

