Antes de haberte formado yo en el seno materno, te conocía, y antes que nacieses, te tenía consagrado. Jeremías 1,5
Dos de los principales males que existen y afectan grandemente a nuestra sociedad, son la injusticia y la inmoralidad en sentido general. Dos males difíciles de corregir hoy en día.
Durante estos días, los periódicos están llenos de artículos que opinan sobre la Ley de aborto (artículo 30 de la Constitución), unos a favor, otros en contra. ¡Caramba, qué pena! ¡Cuánta ignorancia! ¡Cuánta hipocresía! ¡Cuánta corrupción! ¡Cuántos Judas negando la obra de Dios!
Dios quiso decirle al profeta Jeremías, que antes de que esto ocurriese ya tenía planes con él.
EI derecho a la vida es inviolable desde la concepción hasta la muerte. Los negociantes de vida saben muy bien que la defensa de la vida es la condición fundamental para establecer la justicia en la sociedad.
Todos somos conocedores del gran deterioro que ha sufrido nuestra sociedad, producto de la gran corrupción existente, y el sexo irresponsable, ocasionando nuevas formas de agresión contra las personas.
Por eso hay que defender y promover el derecho a la vida como el valor fundamental y la condición básica para la verdadera justicia. Por tal razón hay la necesidad de tomar en serio la concepción integral de la justicia y sus variadas tareas.
La justicia no se reduce a castigar, a encarcelar y a imponer multas. Tampoco es darle a cada uno lo que merece sino lo que Ie corresponde como persona.
No basta preocupamos por defender el inicio y el final de la vida humana, sino comprometernos de manera efectiva en promover la vida digna en todo su proceso y desarrollo.
La justicia es central para las relaciones entre las personas, no algo meramente jurídico sino que penetra toda la vida donde quiera que se encuentre la persona.
Hay que rechazar enérgicamente el aborto en todo el sentido de la palabra y de los hechos. Y no solamente el aborto; también, condenar la llamada píldora del día siguiente que tiene un efecto abortivo que puede acabar con la vida del concebido.
La clase farmacéutica del país debe aportar un granito de arena como un sacrificio en el reino de Dios, suspendiendo las ventas de todos los productos farmacéuticos que provoquen el aborto, aunque dejen de tener ganancias económicas, en la seguridad de que Dios se lo recompensará.
De acuerdo a un sondeo realizado con un grupo de enfermeras, el 87% de las muertes de mujeres durante el parto es ocasionada por la ingestión de medicamentos que provocan el aborto. Un 12.04 % de las que mueren en estado de gestación es debido a desatenciones médicas por la falta de dinero en las mujeres pobres, y solo un 00.96 % de las mujeres en estado de gestación mueren por razones de salud.
Es bueno que toda la ciudadanía sepa que hay organismos no gubernamentales (ONG) que gastan mucho dinero comprando conciencia, y de esto hace mucho tiempo, y al final nos vamos a encontrar que es por inversión económica de los laboratorios, que se ganan millones de dólares. No es cariño a la mujer, ni el cuidado a la salud, ni la libertad que tienen. ¡No! Es el dinero y la ideología que combate la vida. Luchemos por la vida con mucha paz y verdad.
Qué Dios nos bendiga a todos.

