El estudio sobre la drogadicción en las escuelas realizado por el Consejo Nacional de Drogas y dos entidades privadas constituye el más dramático llamado de alerta sobre el consumo de estupefacientes en la población escolar.
La transformación de los hábitos de alcohol y cigarrillos por cocaína, marihuana, crack, éxtasis y anfetaminas plantea muchas hipótesis sobre la drogadicción en mozalbetes y adolescentes. Desde la proliferación de sustancias prohibidas y dañinas hasta la facilidad con que pueden ser adquiridas.
Hace tiempo se habla de las drogas como causa de la criminalidad y la delincuencia, pero conforme al estudio en cuestión también hay que cargarle, por lo menos en parte, el bajo rendimiento escolar que han reconocido las propias autoridades. Al revelarse que desde los 12 años muchachos se inician en el consumo de drogas narcóticas la señal no puede ser más alarmante sobre los niveles de contaminación. Y que el estudio fuera realizado por el Consejo Nacional de Drogas, la Comisión Interamericana para el Control y Abuso de Drogas y la Asociación Pro-Bienestar de la Familia le confiere la mayor credibilidad.
El caso no es para buscar culpables, sino para comprender la dimensión que ha alcanzado la drogadicción y, por supuesto, adoptar cuantas medidas sean necesarias para enfrentar el siniestro fenómeno. Lo peor sería quedarse con las brazos cruzados o detenerse en rencillas frente a un monstruo que ataca los tejidos más sensibles de toda sociedad, como la población escolar.
La elevada proporción que se ha ganado la drogadicción indica que la prevención y otros medios de alerta, entre los que se incluye a las familias, no han funcionado.
Una muestra de 5,983 estudiantes de 90 planteles públicos y privados, con matrículas de 282 mil y 784 alumnos, refleja que no se trató de ninguna ligereza. Los factores pueden ser diversos, pero la crisis existe como un desafío a la capacidad de todos.
El alcohol surte sus alucinaciones, pero no tiene los mismos efectos que el consumo de drogas narcóticas. Se está ante un caso realmente grave.

