La suerte está echada”. Es la traducción que se refiere a esta frase en latín, cuyo origen se remonta a Julio Cesar, momentos en que –primero que sus tropas- cruzaba el famoso río Rubicón.
La importancia de dicho afluente se deriva de lo que representaba; el límite del poder. Al cruzarlo en armas, sabía que sería visto como un enemigo, pero –de igual modo- sabía que si no lo hacía sus aspiraciones de retomar el poder perecerían.
Hago la obligada salvedad, porque lo sucedido en el Rubicón dominicano –el Senado-, asemeja en propósito a esa perenne frase.
El sector que impuso –en el Senado- una Ley con primarias abiertas, lo hace sabiendo que en la Cámara de Diputados no tiene la correlación de fuerzas para “cruzar el rio”.
¿Entonces, por qué arriesgarse? Inteligentemente, es un mensaje que envían; hasta donde están dispuestos a llegar. Y en ese mismo mensaje, ocultan –encriptado- otro propósito mucho más táctico.
Desean identificar Diputados que se opondrían; y así determinar sus vulnerabilidades y, por ende, sus necesidades. No es secreto que mayoría de legisladores planean reelegirse, como tampoco sorprende que de contar con obras del ejecutivo dichas aspiraciones estarían prácticamente seguras.
En el arte de la guerra refiere que la mejor forma de someter a un enemigo es cortar sus provisiones. Si traducimos eso a la política; la mejor forma de doblegar un legislador –que depende del voto de sus circunscripciones- es cortándole fondos, o de mejor manera otorgándole obras y asistencias sociales.
¿Qué diputado podría resistirse a que le asfalten calles de sus circunscripciones? Que le construyan funerarias o le otorguen asistencias para operativos médicos. Si Eva –siendo mujer y comedida- no pudo resistir comer la manzana estando en el paraíso; mucho menos podrán hacerlo hombres hambrientos de poder y sedientos de continuación.
Están jugando un peligroso juego de poder; porque el trasfondo de todo no es la ley de partidos, es algo mucho más estratégico. La Constitución. Saben que si fracasan en aprobar la ley de partidos –por inducción- también fracasaría una posible modificación constitucional.

