POR José Díaz
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Como ciudadano al día en mis deberes, me creo en el derecho a que me expliquen cómo se manejan los fondos públicos en virtud de la ley 200-04 de Libre Acceso a la Información Pública, aunque corro el riesgo de perder mi tiempo, tal y como lo expresó el lunes Participación Ciudadana: Al acceder a las páginas web se nota la ausencia de nóminas actualizadas y la existencia de adjudicaciones de obras sin indicar las empresas o personas beneficiarias, ni tampoco el procedimiento de licitación .
Al igual que nosotros, hay otros preocupados, en algunos casos son instituciones: Un grupo de 34 organizaciones empresariales, profesionales y sociales pidieron ayer, de manera pública, frenar el deterioro moral e institucional que afecta a los organismos del Estado y las estructuras políticas que les sirven de soporte. Periódico Hoy 13 de julio 2009.
Si no lo estamos, falta un tris para convertirnos en Estado fallido. Lo preocupante es que luce como si fuese lo normal, que debemos aceptar que nuestros gobiernos han de ser corruptos, aunque sean del PLD, a pesar de Bosch, de su prédica, pero sobre todo, de su ejemplo.
Otro punto a lamentar es que en las exigencias de transparencia al gobierno, por miedo o por no tocar teclas sagradas, a nadie se le ha ocurrido preguntar cuánto nos cuestan los frecuentes viajes del presidente con su corte de familiares y amigos, quisiera conocer los beneficios aportados por los mismos, y quitarme esta estúpida idea de que no son más que un regalo adicional por sacrificarse por gobernarnos; esto a pesar de haber dicho, en dos de sus discursos de toma de posesión, que uno de los renglones a limitar, en el programa de austeridad que se habría de establecer, estaban los viajes innecesarios. Los últimos dos, muy bien podían ser asumidos por embajadores nuestros de esos países, pero eso no es algo más que salud .

