Hoy, a las 7 de la noche, estaré poniendo a circular mi más reciente libro Humanizar la salud humanizándonos en el salón 4 de la primera planta del Linconl Hospital ubicado en la 234 E de la 149 St. del Bronx.
El acto esta siendo organizado mancomunadamente por la Asociación Médica Dominicana de New York y la Asociación Hispana de Profesionales de la Salud. Será un acto sencillo y, como preámbulo, citaremos esta parte que aparece en la contraportada del libro:
Podríamos discutir el aspecto de la libre elección. En los últimos 40 años, la libre escogencia de los pacientes depende más de las intermediarias del sector salud que de su propio deseo, y si son pobres esta queda reducida a lo que pueda aparecer. El que va a un colmado a comprar una libra de arroz y diez pesos de salami es un cliente que elige ese colmado no por su gusto, sino por su capacidad de compra.
Igual acontece con el que va (cliente) a un ventorrillo (negocio) a procurar una libra de yuca (servicio), el que acude (cliente) a una tienda de repuestos de vehículos (negocio) a comprar un juego de bujías (servicio), los que entran (clientes) a una discoteca (negocio) en procura de diversión (servicio), aquellas que recurren (clientes) a un salón de belleza (negocio) en pos de mejorar su aspecto (servicio), o el que (cliente) pide a un limpiabotas (negocio) que le lustre sus zapatos (servicio).
Realmente, no existe diferencia con el que va (cliente) a un hospital (negocio) a curarse una herida (servicio), la que acude (Clienta) a una clínica de planificación familiar (negocio) a instalarse un DIU (servicio) o aquella (clienta) que asiste a una clínica privada (negocio) a parir (servicio).
Recuerden que esta noche los espera, en el Lincoln hospital, el que, además de sus libros, escribe algo más que salud.
