Admito que sigo desfasado al recordar con pena las circunstancias en que fue derrocado mi maestro Juan Bosch hace 47 años. Sus alumnos aventajados, hoy dueños del gobierno, deben estar felices de que a don Juan lo hayan tumbado, pues eso formó parte del currículum que los ayudó a llegar al poder. Pero eso no importa, lo trascendente es darse la gran vida mientras sus ejecutorias nos sumen más en la pobreza negando a Juan Bosch y rescatando a Balaguer.
Propongo, siempre fuera de onda, que se formen delegaciones paralelas a los viajes de estos poderosos, para explicar en los países que visitan las condiciones en que vivimos sus gobernados, y averiguar cuánto, en qué y cómo gastan el dinero de todos nosotros.
Otra muestra de cuan desfasado sigo, anclado en la década de 1970, es que valoro como pensaba Amín Abel Hasbún, hasta el momento en que el raso Hermógenes López le disparaba por la espalda cumpliendo órdenes de Balaguer mientras bajaba las escaleras de su vivienda el 24 de septiembre de 1970, en presencia de su esposa embarazada y su hijo de apenas dos años.
Un poco más lejos en el tiempo, recordemos aquel 24 de septiembre la matanza de indios que se quedaron embelesados ante la aparición de la Virgen de Las Mercedes, evidentemente partidaria de los invasores españoles.
Pero déjenme perdido en las quimeras de esta vida mediatizada, gobernada por el miedo que nos dan la droga, la delincuencia y la corrupción, pues quien sabe si en un futuro se junten, para ponerle término a esta tragedia, muchos pendejos que aún crean que es posible construir la sociedad por la que lucharon don Juan y Amín, entre ellos éste que escribe algo más que salud.
PD. Los invito a ver el sábado, por el canal 35 de Sport Visión, a las 10 de la noche nuestros comentarios sobre estos tres acontecimientos.

