Por años. Mejor dicho, por décadas, he querido que el mundo en que he existido gire en torno a mis deseos, a lo que fue el plan de vida que entendí me convenía, y lamentablemente no ha sido así; nunca es así.
Construí afectos alrededor de las enseñanzas que Juan Bosch me inculcó, para hacer política, para vivir apegado a los principios, para llevar una vida decente y me ha salido caro. Un grupo de sus alumnos aventajados se alzaron con el santo y la limosna y nos dejaron como perico en la estaca.
En estos duros ejemplos de la vida es incuestionable que las promesas de los discursos de toma de posesión de los dos presidentes del país, que han provenido del PLD, no han cumplido ninguna de ellas: Eliminar la corrupción, garantizar una protección ciudadana contra la delincuencia, proteger a las mujeres contra el feminicidio, resolver el problema eléctrico, mejorar la Salud Pública (Seguimos sin disminuir la mortalidad infantil y la materna y el Sistema Dominicano de Seguridad Social lo que ha hecho es empeorar la atención en salud a las personas).
Lo poco que ha mejorado es la Educación en la infraestructura gracias a un 4% del presupuesto que se le arranco a la mala.
Lo que sí ha cambiado es el estatus social y económico de los principales dirigentes del partido que fundara Juan Bosch, especialmente esas “Figuras históricas” cuyas fortunas son una ofensa para toda la ciudadanía, especialmente los más pobres que siguen esperando que “Se concluya la obra de Duarte y los Trinitarios”, que si hubiera sido “algo más que salud”.

