Opinión

ALGO MAS QUE SALUD

ALGO MAS QUE SALUD

Cambié mi bulto

L y V son una pareja que llegaron con A, un niño en brazos, a la playa de Palmar de Ocoa. Serían las dos de la tarde del pasado miércoles 23. Andábamos de escapada con mi pareja y dos de mis nietas que vinieron de vacaciones desde USA.

Tres cosas llamaron de inmediato mi atención en la pareja y el que parecía ser su vástago: el niño lucía con alguna discapacidad, sus padres aparentaban ser pobres (el bulto que portaban era un saco de henequén) y se prodigaban mucho cariño.

Buscaron protección al candente sol en la mata de coco continúa a la que nos cobijaba a nosotros y hacia allí fue, frecuentemente, mi mirada espía.

En par de ocasiones se metieron al agua con el carajito, este siempre cargado, pero feliz con los chapuzones que le daba el padre. Como a la hora el caballero fue por una comida que compartió con su pareja mientras el niño tomó un biberón de leche; al poco rato estaban los tres dormidos abrazados.

Cercanas las cuatro de la tarde la pareja fue a bañarse no sin antes dejar bien protegido el niño y con dos botellas plásticas para que jugara; lo tenían a la vista.

Yo, de todos modos, pasé de espía a vigilante y en una ocasión que tomó arena en su mano restregandosela en los ojos vi la oportunidad de abordar a la pareja. Le llevé agua fresca para lavar los ojos del niño y pregunté por su condición. Efectivamente posee daño cerebral y parece de dos años a pesar de tener cuatro.

Esta en un programa de terapia en el Robert Reid a donde se dirigen cada 15 días desde Palmar de Ocoa. Le ofrecí mis servicios y el de mi pareja, para cualquier cosa que requiriesen y al ver que recogían para irse le solicité que me cambiaran su saco por el más grande de los cuatros bultos que teníamos y al aceptar hicieron sentir bien al corazón del que escribe “algo más que salud”.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación