Primarias
Estamos a tres días para estrenar primarias en el sistema político. Los dos partidos mayoritarios seleccionarán sus candidatos, incluidos el de presidente de la República. En el PRM aspiran Wellington Arnaud, Ramón Emilio Concepción, Ramón Burgos Díaz, Luis Abinader y el expresidente Hipólito Mejía, solo los dos últimos tienen posibilidades; por el PLD compiten Hipólto Polanco, Maritza Hernández, Melanio Paredes, Leonel Fernández y Gonzalo Castillo, este último, exministro de Obras Públicas, fue el ganador de las encuestas del danilismo y por ello recibió el apoyo de los otros aspirantes de esta corriente: Francisco Domínguez Brito, Andrés Navarro, Radhamés Segura, Temístocles Montás, Carlos Amarante Baret Reinaldo Pared.
En el PRM debe ganar Abinader, aunque Hipólito dice que inscribió más militantes en el padrón. Estas primarias son cerradas solo con los del PRM.
En el partido de gobierno ganará ampliamente Gonzalo Castillo, perdón, quise decir Danilo Medina, porque desde el año 2000 en el partido morado gana el candidato que ostente el gobierno. En 1999 se impuso el candidato del presidente Leonel que era Danilo por encima del favorito Jaime David Fernández, en aquella oportunidad el voto era por organismos, pero se impuso la compra de votos.
En el 2004, bajo el acuerdo citado por Temístocles Montás de que Leonel sería el candidato, pero con el compromiso de apoyar a Danilo en el 2008, Danilo le endosó su apoyo, sin el cual Leonel no ganaría, y éste, faltando a su compromiso, optó por reelegirse en 2008 dejando a Danilo “como perico en la estaca”, en ese entonces y usando todos los recursos del gobierno aseguró que derrotaría a Danilo 90/10, finalmente se impuso 78/22.
En el 2012 Leonel, usando los recursos del gobierno a su favor (que hoy cuestiona), intento reelegirse y al no poder quiso imponer como candidatos a su esposa y a Rafael Alburquerque, pero no le quedó más remedio que aceptar a Danilo como candidato. Este próximo domingo, gracias a su tozudez no le quedará más remedio que parafrasear a su adversario: “El Estado me venció”.

