Cosas de hombre
Por cómo he vivido mis relaciones de pareja tengo tres hijos varones con tres mujeres diferentes; por decisión de ellas se llaman como yo. El del medio es autista y no tengo grandes preocupaciones por sus relaciones amorosas, aunque tiene entre ceja y ceja una compañera de aula con la condición de Síndrome de Down, que tuvo tres años atrás, y que todavía ve como su novia. Con él no pierdo la esperanza de que con ella, u otra mujer, pueda establecer una relación con la belleza del amor puro que Víctor Manuel describe en su canción “Solo pienso en ti”.
Los otros dos José Díaz se llevan 20 años. El pasado domingo conversaba por teléfono con ambos sobre si no necesitaban algún consejo de padre sobre cómo tener éxito con sus parejas; el mayor, que es mi primogénito, lleva una relación de ocho años con su esposa y el chiquito se ha metido con una noviecita del colegio. Los dos se negaron a rajatabla a recibir mis sabios consejos fruto de mis años de experiencia y la variedad de parejas que he tenido. Las razones del mayor se sustentan en que cree saber de eso más que yo, y me lo restregó en la cara, el chiquito tiene más miedo que vergüenza en mostrarme que en eso esta más perdido que el hijo de Lindberg.
Me guardé esas recomendaciones, pero como las creo válidas les daré las tres fundamentales, y que aparecen en mi libro “Los amores perdidos”: Toda mujer, independientemente de los problemas que puedan presentarse, debe ser tratada como el pétalo de una rosa, No hay una regla o un esquema para tener éxito en el sexo con una mujer, hay que averiguar cuál es su forma particular de experimentar placer y complacerlas y, finalmente, el mismo esquema de valores y principios que se aceptan para ser un hombre de bien hay que aplicarlos con sus parejas. Lo demás es monte y culebra, y “algo más que salud”.

