En lo que parece ser el primer round de un pleito que va para largo, el Ministro de Salud se ha enfrascado en un dime y direte con el presidente de la Asociación Dominicana de Administradoras de Riesgos de Salud (Adars), que aporta muy poco al enmarañado sistema de salud, que en su nueva modalidad de Seguridad Social cumplirá 10 años el próximo mes.
El escarceo se agudizó al pedir el director ejecutivo de Adars que el Ministerio de Salud explique en que usa los 36 mil millones que recibe del presupuesto, pues a pesar de esos cuantiosos recursos, agrega el licenciado José Manuel Vargas, no se aprecian los esfuerzos para reducir la mortalidad materna y la Infantil. Este cuestionamiento es impropio porque refleja duda de que ese presupuesto sea manejado con transparencia. La respuesta del ministro tampoco fue elegante, desautorizó a Vargas porque ha sido un fracasado en la política y en otros negocios. Aunque eso sea cierto, sumado a que solo es la voz de los verdaderos potentados de las Administradoras de Riesgos de Salud, eso no invalida sus planteamientos. Lo que desnuda a las empresas que representa, es que se ha demostrado que les niegan los servicios a los asegurados, y que realmente no invierten en promoción y prevención de la salud. El mayor mentís a los alegatos de las ARS es el ejercicio eficiente, transparente y de amplia cobertura de la ARS pública: el SENASA, que con menos aporte de sus afiliados ofrece mayor cobertura y en enfermedades de alto costo y gran peligro, denominadas catastróficas (El cardenal entró al debate pidiendo a las ARS que no dejen morir a los asegurados), el SENASA aumentó sus gastos de medio millón a un millón y aporta recursos para la mejoría de las Prestadoras de Salud Públicas. Seguimos en la próxima de algo más que salud.

