La incursión de tropas de EUA en Venezuela para capturar a Nicolás Maduro ha disparado el pánico sobre atentados o conflictos bélicos en naciones cuyos regímenes no bailan la música que toca la Casa Blanca.
Aunque el presidente Trump reiteró que la flota que se desplegará alrededor de Irán es más grande que la enviada frente a Venezuela, el presidente de la nación islámica advirtió que cualquier ataque a su país desatará una guerra regional. Alí Jamenei indicó que su pueblo quiere paz e incluso dialogar con Estados Unidos, pero que tampoco se asusta frente a la amenaza de Trump.
Varias naciones, incluyendo aliados de Washington, han pedido moderación frente al conflicto. Es claro que tras la acción en Venezuela, los líderes de la revolución islámica están decididos a emplear todos sus recursos para defenderse.
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Que Trump bajase el tono no significa que han desaparecido los vientos bélicos en Medio Oriente. Más cuando Irán, rico productor de petróleo, es el principal aliado de Rusia y China en la región. Al menos Rusia ya ha advertido sobre las consecuencias de un ataque de EUA a Irán, mientras China ha condenado que se recurra a las armas y no a la diplomacia.

