La advertencia que ha formulado el empresario Fernando Capellán, de que Haití podría representar una gran amenaza para República Dominicana, debe ser acogida también como una oportuna exhortación al Gobierno y al sector privado para que conviertan ese fatídico presagio en un gran espacio de oportunidades.
Haití, que representa el segundo mercado para los productos dominicanos de exportación y el primero en términos de superávit en el intercambio comercial, es una nación que por sus niveles de empobrecimiento supone un motivo de peligro de desbordamiento migratorio.
Capellán, cuyo grupo empresarial opera en la zona fronteriza el parque industrial Codevi, que emplea más de 14 mil trabajadores, sostiene que el país no puede ignorar la realidad haitiana, sino aprovechar las oportunidades que ofrece en las diversas áreas de producción y cooperación.
El vecino país confronta dilatada crisis política, institucional, de energía, salud, educación, además de carecer de un mínimo aparato productivo, lo que lo convierte en una bomba de tiempo que al estallar afectaría muy seriamente a la gobernanza y economía dominicanas.
Es por eso que se acoge como muy válido el planteamiento del empresario Capellán, de que el Gobierno y el empresariado formen parte de la solución a los problemas básicos que afectan a la sociedad haitiana, como forma de disminuir la peligrosidad de su condición hoy de nación inhábil.
Conviene, como propone el empresario, que asociaciones empresariales dominicanas promuevan encuentros con sus homólogos haitianos a los fines de auscultar oportunidades de negocios que fomenten crecimiento de la economía haitiana.
La manera de disminuir la migración haitiana y la pesada carga que significa para las finanzas nacionales la atención de una enorme población flotante, debe ser mediante la promoción de empleos en esa nación, tarea en la cual los empresarios dominicanos pueden aportar.
Si se quiere que los haitianos permanezcan en el lado que les corresponde, el Gobierno debe intensificar su reclamo para que la comunidad internacional acuda en su auxilio, pero también aprovechar las oportunidades de negocios que ese mercado representa para el empresariado nacional y para el propio pueblo haitiano.

