América Latina, de la mano de la soja y otras materias primas.
Mientras los países desarrollados luchan con los monstruos gemelos de la austeridad fiscal y la falta de crecimiento económico, América Latina está experimentando un nuevo boom.
El viejo estereotipo del subcontinente sometido a caóticas devaluaciones, gigantescos déficit fiscales y rescates financieros de la mano de organismos multilaterales está dejando lugar al de una región que, según los recientes pronósticos del Fondo Monetario Internacional (FMI), crecerá este año un 4,8%.
La Comisión Económica para América Latina (CEPAL) tiene previsto difundir este miércoles un informe en el que afirma que la recuperación de los países latinoamericanos tras la crisis financiera global se consolidará este año.
En la evaluación del FMI, Brasil marcha a la cabeza del crecimiento con una estimación del 7,1%, récord en 24 años y excelente noticia por el poder de tracción que tiene el gigante regional para otras economías sudamericanas.
La segunda economía latinoamericana, México, registró un fuerte repunte que le permitirá una expansión de un 4,5% en 2010, luego de la fuerte recesión del año pasado.
Un país que simbolizó el caos en otras épocas, como Perú, tuvo en abril un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del 9,3% respecto al mismo mes el año pasado.
En comparación, muchos países de la Unión Europea enfrentan actualmente los viejos fantasmas latinoamericanos: profundos desequilibrios fiscales, paquetes de rescate y amenaza de caos monetario por la vulnerabilidad del euro.
La proyección de crecimiento para las economías europeas este año se sitúa en torno del 1%.
¿A qué se debe este nuevo panorama?
En una economía mundial tan minuciosamente interconectada por la globalización productiva, comercial y financiera, el viento tiene que soplar a favor para que las cosas vayan bien.
En el caso de América Latina, el precio de las materias primas, impulsado por la demanda de China e India, ha contribuido a este desempeño global.
Según la CEPAL, China es el destino de un 13% de las exportaciones de Chile, un 11% de las de Perú y un 7% de las de Costa Rica; es el primer cliente de Brasil y uno de los principales de Argentina.
El organismo calcula que, de continuar esta tendencia, el gigante asiático podría convertirse en el segundo destino de exportación regional, pasando de un 7,6% a un 19,3% en 2020.
Con una población de 1.300 millones de personas y un crecimiento que ronda los dos dígitos, la voracidad china ha impulsado el alza de los precios internacionales de metales, productos energéticos y alimentos.
Este salto en los valores de los commodities ha permitido tener una situación más desahogada en dos capítulos de histórica vulnerabilidad regional: la balanza comercial y el déficit fiscal.
Chile es un ejemplo. El precio internacional del cobre fue fundamental para tener un fondo anticíclico de más de US$20.000 millones, que permitió activar un plan de estímulo que le permitió arrancar luego del terremoto de febrero.
Crecimiento económico, pero no para todos: hay 80 millones de niños pobres en América Latina.
De la Colonia en adelante, la historia de América Latina está plagada de booms seguidos de crisis.
Según muchos economistas la diferencia es que la región ha seguido una política fiscal prudente, acompañada de equilibrios presupuestarios en casi todos los países y alejada del despilfarro
Chile no es la única nación que, de la mano de una política fiscal prudente, ha adoptado políticas anticíclicas (ahorrar en épocas de bonanza para invertir cuando llegan las vacas flacas).
Argentina, Brasil, Colombia, México y Perú son algunos de los que pudieron invertir durante la recesión mundial para mantener a flote la actividad económica.

