Opinión

Andrés Bello

Andrés Bello

POR: Ramón Rodríguez

centrodeidiomaswashington@gmail.com

El 29 de noviembre del mes en curso, habrá de cumplirse el 232 aniversario del nacimiento de una de las figuras más preclaras de América: Andrés Bello. Todas sus hazañas en el campo del saber y sus luchas por las libertades de América deben ser analizadas dentro del marco de las turbulencias políticas y sociales que produjeron los siglos XV111 Y X1X.

Aunque resulte penoso, tenemos que reconocer, que tal y como sucede con otros héroes americanos, su figura es apenas conocida por los estudiantes dominicanos y en ese sentido, siempre será un deber ineludible dar a conocer a nuestros jóvenes a estos grandes hombres de genio múltiple, como le gustaba decir a nuestro Pedro Henriquez Ureña.

Este gran humanista americano que naciera en Venezuela en el año de 1781 y que brindara a la Nación de Chile todo su conocimiento en el campo de la educación al fundar allí una universidad modelo, fue quien impregnó al libertador Simón Bolívar sus principios morales y norma de vida para despertar en el joven su amor por América.

Es nada más y nada menos, que el humanista español Marcelino Menéndez Pelayo, quien califica de excelsos los aportes de Bello, al analizar su »Gramática de la lengua Española» y considerarla una obra imperecedera en el acervo cultural de los pueblos de América. No menos elogiado ha sido su poema »América»donde pone de manifiesto su fe en el porvenir del continente americano.

232 años después de su nacimiento, desde este rincón de América, es de justicia manifestar, que existe una deuda eterna de gratitud con ese hijo benemérito de estas tierras americanas, que supo con su tórrido verbo enfrentar el colonialismo y levantar su pluma moral sin comprometerla jamás con intereses malsanos, a pesar de sus conocidas estrecheces económicas.

Precisamente hoy que el neoliberalismo borra poco a poco los conceptos de patria y soberanía, la figura de Don Andrés debe ser proyectada en nuestros jóvenes para que conozcan el sacrificio y el apego a los preceptos morales de nuestras mujeres y hombres para preservar nuestras raíces americanas.

Algunos países han emprendido interminables debates queriendo adueñarse de la nacionalidad del humanista, es el caso de Venezuela y Chile. Sin embargo, pienso que es un error, pues Andrés Bello, al igual que Simón Bolívar, José Martí, José de San Martín, Juan Pablo Duarte, George Washington y María del Socorro del Rosario Sánchez, son hijos de América y nada más.

El Nacional

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