SAN FRANCISCO .AP. Cuando el manager Bruce Bochy se refiere a jugadores anónimos que han sido la esencia para la inesperada marcha que tiene a los Gigantes de Francisco instalados en la Serie Mundial, Andrés Torres debe figurar al tope de la lista.
La trayectoria del guardabosques puertorriqueño es un modelo de la perseverancia del típico jugador que se tardó demasiado, a sus 32 años, en establecerse en las Grandes Ligas. Su baja estatura de 1,55 metros (5,10 pies) fue siempre el principal handicap en su contra.
No fue hasta esta temporada _ su segunda con los Gigantes_ que Torres logró consolidarse como un titular al quitarle el puesto de jardinero central a Aaron Rowand.

