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Aplausos y angustia

Aplausos  y angustia

El presidente Luis Abinader ha recibido sinceras ovaciones con las medidas que ha adoptado en su primer mes de Gobierno. La transparencia que ha mostrado, la racionalización del gasto con prioridad en sectores como la salud, la educación y el turismo, así como la supresión o fusión de entelequias sintonizan con el sentir de una población hastiada de la malversación de los recursos públicos. Pero las mayores ovaciones están relacionadas con su determinación de proscribir el borrón y cuenta nueva en el ejercicio del poder. La designación de la exjueza Miriam Germán Brito en la Procuraduría General de la República, avala el discurso contra la corrupción y la impunidad enarbolado por el actual mandatario.

Pero no todo ha sido prez. Abinader también ha enviado mensajes confusos sobre la relación con el Partido Revolucionario Moderno (PRM).

En primer lugar ha negado la posibilidad a sus militantes más calificados, de que sin proponérselo, de que pueden dirigir con responsabilidad, honradez y eficiencia la Junta Central Electoral (JCE), sobre la base de que el órgano debe estar integrado por personas apartidistas. Con esa posición da a entender, aunque no sea su intención, que el respeto y la solvencia moral y profesional de los militantes del PRM pueden contar para unos casos, pero no para otros. Esa actitud de Abinader ha provocado que un político bien valorado como Eddy Olivares, cuya militancia prestigia cualquier organización, solicitara una licencia para competir por la presidencia de la JCE.

Otra señal un tanto angustiante como peligrosa ha sido la innecesaria proclama de Abinader a los desesperados militantes del PRM que reclaman un empleo en el sector público de que el Estado no era un botín político. Esos perremeístas que durante 16 años de oposición lucharon con firmeza para que su partido y candidato ganen las elecciones no están pidiendo que se repartan los recursos públicos, sino que se les coloque en un puesto que puedan desempeñar.

El panorama es penoso porque la designación puede significar el despido, únicamente por intereses partidarios, de personas que necesitan su trabajo.

Los aplausos estimulan, pero Abinader y su equipo tendrán que tener muy presente que alcanzaron el poder en alas de un partido político, sin importar el significativo respaldo de otros sectores. La distancia que se ha marcado con el PRM puede tener funestas consecuencias tanto para el Gobierno como para el país en la medida que se tronche un proyecto y se retorne a tiempos que deben superarse. Dado que el PRM carece de figuras con capacidad para aglutinar y dar esperanzas a los frustrados o disgustados, la alternativa de muchos puede ser la emigración a refugios con liderazgos sólidos, que lo acogerían con beneplácito.

Por: Luis Pérez Casanova
l.casanova@elncional.com.do

El Nacional

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