Los industriales de Herrera instaron al Gobierno y al Congreso a dar apoyo al establecimiento de un sistema de salarios en el Estado que elimine el dispendio y las distorsiones aberrantes en los emolumentos de empleados y funcionarios públicos.
En ese sentido, el presidente de la entidad, Manuel Cabrera sugirió ofrecer el mayor impulso al proyecto de reforma de la secretaría de Administración Pública que trata de organizar los salarios en el Gobierno sobre la base de una escala en la que ningún funcionario devengue sueldo más alto que el presidente de la República.
El presidente de la AEIH consideró sana la propuesta de la citada secretaría de ajustar el sistema de dietas, viáticos y uso de tarjetas de crédito, que hacen del tren gubernamental una burocracia altamente costosa para los contribuyentes.
Esas tarjetas de crédito mágica, usadas para complacer caprichos y satisfacer necesidades de la vida privada de funcionarios y ajenas a la función pública, deben desaparecer, pues representan una carga para el país. Un medio de pago de esa naturaleza en el Estado debe usarse adecuadamente y para los fines determinados, planteó.
En su declaración el licenciado Cabrera, planteó la necesidad eliminar los desequilibrios y reducir la brecha entre funcionarios que devengan salarios portentosos frente a servidores públicos con ingresos miserables pese a rendir labores importantes para el funcionamiento del Estado.
