Una justa aclaración
A raíz de la presentación de un concierto de Alberto Cortéz y Pablo Milanés en el Teatro Nacional, el sábado 4 de agosto del 2007 se originó una protesta pública de más de 50 personas a las cuales no se les permitió la entrada, en razón de que se alegó que habían llegado pasada la hora de entrada estipulada por los reglamentos de la sala. Esa información fue recogida en primera plana por el periódico El Caribe, con fotografía ilustrada de las personas que protestaban con sus taquillas en la mano, entre los que se encontraban profesionales de diversas ramas, jueces y periodistas. Como el Teatro Nacional no tenía precedente de dejar tanta gente fuera por llegar tarde a una función, muchos de los que protestaban alegaron que no los dejaron entrar porque hubo una sobreventa de taquilla, versión esta que aparece en la reseña del diario El Caribe. En esta columna nos hicimos eco de la situación que se había presentado, pues como saben, siempre hemos tenido como norma el defender el interés público, igual a como lo asumen comunicadores que cubren otras áreas, donde hay gente que protesta y se le da cabida a sus quejas, independientemente de que tengan o no razón. El conflicto provocó enfrentamientos y situaciones indeseadas que en ese momento impidieron arrojar luz sobre la confusión que se había generado. Justo es aclarar, correspondiendo a la verdad histórica, que en los documentos y los datos de taquilla que posee el empresario César Suárez, organizador del concierto, sustentados por el Teatro Nacional, se establece que no hubo una sobreventa de boletas, que fue el alegato de los que no pudieron entrar, y que movió al Caribe y consecuentemente a esta columna a reseñar sus opiniones. El hecho de que acogieramos las quejas de la gente que no pudo en esa ocasión accesar al Teatro Nacional debió en su momento incluir la versión de los organizadores del evento, estableciendo que contrario a los alegatos que se esgrimían, el cierre de las puertas del Teatro Nacional, en tal ocasión, fue motivado por la decisión de la administración del establecimiento de dar fiel cumplimiento al horario establecido para la admisión del público a la sala.
Gracias por el galardón
Quiero expresar mi agradecimiento por este medio a la Asociación de Cronistas de Arte y a todos los colega que integran la directiva de esa entidad, por la distinción que nos han otorgado al declararnos Periodista Digital del Año. Después de 35 años de labor en este periódico, y de haber desplegado actividad en otros medios convencionales de comunicación, como es la radio y la televisión, el que se reconozca nuestra incursión en el periodismo digital es definitivamente algo grandioso. Uno de los mayores retos que pueda alguien tener en cualquier oficio es asimilar los cambios y las nuevas tendencias en un mundo en constante evolución. Porque se hace difícil dejar de lado las viejas estructuras y los viejos métodos, con lo que consecuentemente se ha trabajo, para asumir y adaptarse a nuevas herramientas de trabajo.
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