¿Qué Pasa?

ARTE NACIONAL

ARTE NACIONAL

Cuando se construyó el Bulevar de la 27 de Febrero sobre el  túnel que enlaza las avenidas Abrahan Lincoln y la Winston Churchill, la mayoría de la gente se quedó fascinada con el despliegue de elementos y los detalles de que fue dotado, que hacían del lugar una plaza  parecida a una europea.

Pantallas lumínicas en ambos extremos, una máquina para proyectar rayos láser desde la torre del reloj, casetas para la venta de periódicos, revistas, bebidas, comestibles, y un espacio para la realización de eventos artísticos y culturales. Fue dotado de un gobernador  y de un patronado que velaría por el buen funcionamiento del atractivo lugar. Hasta muchachas policía de tránsito habían en el lugar, que regulaban la entrada y salida de los visitantes.

Todo un sueño que se desvaneció al poco tiempo,  cuando comenzaron los problemas de la falta de parqueo,  de control y de eficacia en el manejo del lugar. Las primeras en dañarse fueron las pantallas gigantes, que como fueron ‘’obras del estado’’ no tuvieron reparación.

Sin embargo en esas intersecciones hay ahora varias pantallas lumínicas privadas que operan de manera  eficiente, sin problemas ni percance alguno. Todo el que ha cruzado por el lugar sabe cuál fue el destino final de esas pantallas, pioneras en la zona. Del equipo de rayos láser es mejor ni hablar…. Luego las casetas y kioscos fueron arrabalizadas, y como dice la canción de Emmanuel, ‘’todo se derrumbó’’. El Ayuntamiento de la capital asumió el control del bulevar ante el fracaso de Obras Públicas en su mantenimiento, y ha procedido a una remodelación necesaria, pero penosa a la vez. Han ido desmantelando todas las estructuras originales,  al parecer para convertir el bulevar en un simple parque. Quizas  de esa manera pueda ser más exitoso, pero lo dudo. Lo que duele es que se invirtió tanto dinero en ese lugar sin que se le sacara el justo provecho a todo lo que ahora se está desmantelando. Hay que decir, sin embargo, que por lo menos se procura seguir dándole uso a la zona, diferente a lo que ocurrió con La Fuente Cibernética que Rafael Suberví construyó en la Máximo Gómez con George Washington. La ruina de la misma fue tan grande, que ni siquiera pudo servir como fuente, donde como dice otra canción, ‘’los sapos bailen bolero’’

El Nacional

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