Aunque se ha caracterizado por un estilo desenfadado e irreverente, Frederick Martínez «El Pachá» no deja de tener razón en algunas de las cosas que ha dicho y escrito ultimamente con respecto a productores de programas musicales de la televisión criolla.
Dice Frederick que no son productores, sino «llama combos», aludiendo el hecho de que nada de interés producen en los denominados programas musicales y de variedades.
Aunque de seguro algunos se resentirán con sus palabras, es muy cierto que hay gente que no aportan el mínimo esfuerzo de trabajo ni de creatividad para sacar al aire una producción que valga la pena, y que se salga de lo común, rutinario y convencional.
Se limitan, como dice El Pachá, a «llamar combos» para llenar los espacio de merengue y bachata, pero sin ton ni son. Muchos de ellos son recurrentes en el empleo de un desgastado recurso al momento de anunciar la atracción artística, como es el de colocar una cámara que tomará al cantante desde el camerino o los pasillos, cuando va entrado. Es lo más genial que se les ocurre.
Y realmente es algo que nada tiene de especial, pero no hay manera de que hagan otra cosa, pues pedirles más sería una especie de misión imposible.
El facilismo y el inmediatismo hacen que los programas de variedades se mantengan dando más de lo mismo, al punto de producir cansancio y aburrimiento.
Los «‘llama combos» como dice Frederick, son el equivalente a los «muchachos de mandados» que se desempeñan como managers de algunos artistas.
Ambos parecen cortados por las mismas tijeras.
Y así no se llega a parte alguna.

