Wason Brazobán y Pavel Núñez mantienen el estandarte como intérpretes de la canción popular romantica, sobre la base de un estilo muy
particular que cada uno manifiesta y que tiene acogida en el público
de este tiempo.
Ambos se sustentan en corrientes musicales articuladas en los códigos
que prevalecen hoy día, en una línea melódica y de arreglos muy modernos y que en gran medida le permiten desbrochar y transitar con
acierto el camino del éxito con sus canciones.
Si miramos a la acera de las cantantes femeninas no podemos decir lo mismo.
Ninguna de las cantantes femeninas criollas luce estar musicalmente
bien orientadas, debido a que la línea de arreglos, los sonidos y los
colores de los temas que graban no se corresponden con los
lineamientos de las corrientes que prevalecen en la música. Se mantienen alejados del pop, el R&B, y de los elementos que definen la música urbana, tan vigente en estos tiempos.
El atraso conceptual es notorio y ello se refleja en las aportaciones
que musicalmente hacen.
No hay que ir muy lejos para encontrar a una Marcel dando tumbos
con la fenecida cantante Selena a cuestas.
Ningún ejemplo ilustra mejor la realidad de lo que está aconteciendo
con las intérpretes femeninas del país, pues resulta inconcebible que
una artista criolla pretenda lograr y mantener vigencia merced a encarnar a una cantante desaparecida 20 años atrás, con la excusa de
hacerle un homenaje, que al parecer es eterno.
Luego se quejan de que el medio es difícil, y no brinda oportunidades
al talento criollo.
No es el medio el difícil, sino ellas….

