¿Qué Pasa?

Arte nacional

Arte nacional

Resulta frustratorio acudir a una asamblea evaluativa de Acroarte para los premios Casandra y encontrarse con la misma gente que todos los años va y hace lo mismo.

Desde la creación de los premios manejándose con los mismos esquemas y viejos vicios que cada año en las asambleas se les rebaten y

desmontan, pero que en ocasiones, no se sabe como, los cuelan,

haciendo retroceder al premio a etapas ya superadas.

Inevitable el olor a rancio y la contaminación que a veces se respira

en las asambleas de Acroarte, como resultado de la interacción con

gente que no son ya cronistas de arte, que no escuchan radio, no ven televisión, no van a los espectáculos, pero que ejercen los mismos

derechos de los que sí están en el día a día en la comunicación de arte.

Periodistas que hoy día son panelistas de programas políticos, (nada

que ver con el arte), pontificando en contra de programas de televisión y cantantes, movidos por prejuicios, o intereses muy particulares, sin que nadie en las asambleas se empantalone y los ponga en su puesto.

Hoy con el internet no hay que ir muy lejos para verificar «online» lo que cada quien hace, pero es una tarea que muchos de los comisionados para premiar las actividades del año no se preocupan en hacer.

Pienso que la nueva directiva de Acroarte tiene por delante un compromiso muy serio, y si en verdad hay la voluntad en cambiar cosas,

deben cuanto antes proceder a realizar modificaciones en el sistema de escogencia de nominados y premiados en el Casandra.

Lo primero debería ser evaluar y ser más selectivo con los jurados,

excluyendo aquellos que nada aportan al premio y que por el contrario persisten en los viejos métodos que tanto afectan y provocan sentidas críticas cada año.

De lo contrario se va a continaur dando más de lo mismo.

El Nacional

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