¿Qué Pasa?

Arte Nacional

Arte Nacional

Hubo una época en que al final de la tarde, la gente al salir del trabajo solía socializar en los denominados «happy hours», en bares y terrazas de hoteles de la capital.

En que cualquiera se podía disfrutar de un show de night club o un bailable, para luego terminar en un «after hours», o frente a un plato de sancocho en La Canasta, El Aurora, la Marisol, o un pipián de Blankiní, sin riesgo alguno en la seguridad ni temor por la delincuencia.

Hasta a San Cristóbal se viajaba de noche para disfrutar de Luiggi’s Discotec o Mondi Disco, lugares que se pusieron de moda.

Se podía coger carretera  para ir y venir de noche, o de madrugada sin ningún problema.

De todo eso solo quedan «fotos y recuerdos», como dice la canción de la fenecida Selena.

La vida nocturna en la capital está quebrada, no solo por la situación económica, sino por el auge de la delincuencia, que ya no solo controla las noches, sino que  también tiene amplia presencia en el día.

Con justificada razón la Embajada de Estados Unidos ha hecho una advertencia a los ciudadanos norteamericanos que se encuentran en el país, tocando un tema muy sensible.

Ese llamado que han hecho para que adopten medidas de precaución en ciertos lugares de la capital, es la peor propaganda que se le puede hacer al turismo de la nación.

Sobre todo porque tenemos competidores que no desaprovechan la oportunidad de resaltar esos problemas  con el propósito de perjudicarlos con los turistas y visitantes.

Una advertencia así pesa más que millones de dólares de los que se invierten en propaganda turística positiva para el país.

Una verdadera desgracia.

El Nacional

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