Hay dos conglomerados del arte que se están beneficiando ampliamente de leyes que se han promulgado en beneficio de sus miembros, las cuales han dado inmediatos resultados, planteando a la vez la necesidad de que otros sectores artísticos procuren que se legisle a su favor.
La Ley que protege los derechos de los compositores y autores ha dejado millones en recaudación monetaria después de su implementación, y lo propio ha sucedido con la Ley de Cine.
Tanto los compositores como los cineastas criollos cuentan con leyes que les protegen, que les están dando buenos resultados.
No se puede decir lo mismo de otros sectores artísticos que se encuentran desamparados, como es el de los músicos y los cantantes, pues todavíoa dependen de un obsoleto reglamento 824 de la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía, que solo se hizo para aplicar censura, no para favorecer a la gente de la radio, de la música, el teatro y el espectáculo.
De igual manera, los artistas del canto y la música han sido muy apáticos, pues por años se han mantenido con un sindicato al cual muchos desprecian o han sido indiferentes, como es Amucaba.
A diferencia de entidades como la ANDA en México, el de los músicos y cantantes de aquí no ha podido desarrollar ninguna tarea esencial para su sector, debido a la falta de apoyo de su misma gente.
Mientras tanto, se sigue cerrando el cerco al mundo del espectáculo, pues se cursa en el congreso una nueva Ley para reglamentar el expendio de bebidas alcohólicas.
Mientras la prohibición y limitación de bebidas alcohólicas ha golpeado duramente la vida nocturna y el espectáculo, y se prepara una nueva ofensiva, ahora por Ley, los artistas y los músicos no son capaces de ponerse de acuerdo en procura de que por otro lado, y a manera de compensación, se legisle a su favor, con medidas que les protejan y preserven sus derechos.

