Urbanos contaminados y tóxicos
Algunos intérpretes de la denominada música urbana han pegado el grito al cielo al enterarse de que la Asociación de Cronistas de Arte ha tomado la decisión de excluir de la nominación del premio Soberano a aquellos exponentes del género que incurran en faltas a la moral y a las buenas costumbres en los temas que graban.
De igual manera, aquellos que incitan a la violencia de género y que exaltan a los vicios.
Demuestran con ello que el premio les interesa, sin embargo se resisten a limpiar las letras de sus canciones, y a generar un mejor contenido. en cuanto a la lírica.
Esto último de mejoría en las letras, sería mucho pedir, pero por lo menos que no se usen las mismas para promover la violencia y el consumo de estupefacientes es lo que se está reclamando, y en torno a lo cual no puede haber ninguna transigencia.
Hay algunos cronistas de «nuevo cuño» que pretenden justificar el lenguaje y las expresiones urbanas malsanas, alegando que responde a los códigos de la realidad que están viviendo esos jóvenes.
Como si por tener un orígen en la marginalidad y la pobreza hay que permitir de manera indulgente el consumo de drogas, y la violencia.
Nada más patético e inadmisible.
El Soberano es un premio creado para reconocer y exaltar lo mejor del arte.
Y no todo lo que se dice, canta y hace es arte.
Estamos con la línea dura de no contaminar el premio con adefesios, por más populares que sean. Por suerte, no son todos. Los urbanos limpios tienen cabida y reconocimiento en el premio.

