Tal parece que algunos de los noticiarios de televisión que operan en la capital se han contagiado con los de Santiago, que como parte de una política sensacionalista, presentan los cadáveres de personas que mueren en accidentes o incidentes violentos. Es cada vez más frecuente el que se vean escenas de personas fallecidas en la escena del crímen o en los ataudes en los velatorios de los vecindarios, lo cual para muchos resulta muy desagradable. Cadáveres con el rosto hinchado o desmembrados, que se proyectan sin ningún escrúpulo ni miramiento, en un afán desmedido de llamar la atención de la gente que »quiere ver sangre», con lo cual se equiparan a la desaparecida revista Sucesos, tan criticada por su contenido de fotos violentas, horrorosas y patéticas. En vez de avanzar, estamos retrocediendo, en una época en que se habla de televisión digital y hight definition.
En los ataques contra las torres gemelas en Nueva York murieron miles de personas, y nadie vio los cadáveres que fueron recogidos del lugar del siniestro, por respeto a su memoria y a sus familiares, como debe ser. La dignidad humana debe ser preservada ante todo, y eso es algo que aquí muy pocos practican. En los noticieros de Estados Unidos, siguiendo con el ejemplo, a lo más que se llega es a presentar un cuerpo envuelto en una bolsa negra. Luego se recurre a los dibujos de siluetas en la escena de un crimen, acordonado por cinta amarilla. Pero eso de presentar aquí un cadáver con el cráneo aplastado o partido por la mitad está fuerte. Deberían dejarle eso a los paparazzi o a los blogueros sensacionalistas de la internet que andan por las calles como el conde Drácula buscando »sangre» para exhibirla en You Tube.

