EL CAIRO. AFP. Edificios de los servicios de seguridad del Estado fueron asaltados el sábado en Egipto por manifestantes que buscaban pruebas de abusos cometidos por el poderoso aparato dependiente del ministerio del Interior y cuya disolución exigen los militantes prodemocracia, informaron testigos.
En Sheij Zayed, en los alrededores de El Cairo, cientos de manifestantes intentaron penetrar en la sede local de la seguridad del Estado. Los empleados de estos servicios dispararon al aire antes de que el ejército se interpusiese para impedir que el edificio fuese tomado por los militantes.
La disolución de los servicios de seguridad del Estado, acusados por organizaciones de derechos humanos de abusos y torturas, es una de las principales reivindicaciones de los militantes prodemocráticos.
Uno de los manifestante afirmó a la AFP que su objetivo era apoderarse de dosieres de la seguridad del Estado «por temor a que las pruebas de las violaciones sean destruidas».
«Se podía ver en el interior a policías quemando papeles», aseguró un testigo.
«Las ventanas estaban abiertas y los papeles volaban desde las ventanas», añadió otro, en conversación telefónica con la AFP.
En Marsa Matrouh, ciudad situada al noroeste de El Cairo, en la costa Mediterránea, un grupo de manifestantes pudo entrar en la sede de la seguridad y apoderarse de documentos, antes de prender fuego al edificio del que se elevaba una espesa columna de humo negro, informó un testigo a la AFP.
Los manifestantes se sentaron después en un café cercano para analizar los documentos, agregó.
El viernes, varios manifestantes resultaron heridos de bala durante una protesta que reclamaba la disolución de la seguridad del Estado en Alejandría, la gran ciudad del norte de Egipto.
El ejército, que gestiona el país desde la dimisión por presión popular del ex presidente Hosni Mubarak el 11 de febrero, tuvo que intervenir para restablecer la calma.
La ira contra los abusos diarios y la tortura por parte de la policía fue uno de los elementos que provocó el 25 de enero la ola de manifestaciones sin precedentes que acabó con el régimen de Mubarak, tras casi 30 años en el poder.

